Abuela nicaragüense recupera su residencia permanente

Consigue el perdón de un juez por una falta menor que la puso al borde de perder su estancia legal en el país

Abuela nicaragüense recupera su residencia permanente
Carmen Chacón no cabía de felicidad de solo recordar que recuperó su tarjeta de residencia nuevamente. (Aurelia Ventura/ La Opinión)
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinión

Después de vivir los cuatro años más horribles de su vida con el temor de ser deportada, Ana del Carmen Chacón, una inmigrante de Nicaragua recuperó su residencia permanente que estuvo a punto de perder por una falta menor.

“Cuando el juez me dijo, te doy el perdón, véte a tu casa a hacer lo que mejor sabes hacer, ser madre y abuela, sufrí un shock de alegría”, dice Ana del Carmen, quien estaba convencida que no le darían el perdón y la regresarían a su país natal, Nicaragua de donde salió a la edad de 20 años. Hoy tiene 51 años, es madre de tres hijas y abuela de diez nietos.

Ana del Carmen entró a los Estados Unidos en 1988. Cruzó el Río Grande de manera indocumentada. En Texas solicitó asilo político para ella y dos de sus hijas. La menor la había dejado en Nicaragua.

Ana del Carmen Chacón muestra una imagen en su teléfono con toda su familia.(Aurelia Ventura/ La Opinion)

No consiguió el asilo, pero en 2004, logró la residencia permanente a través de NACARA, el Acta de Alivio y Ajuste para los Centroamericanos y Nicaragüenses que permitía a ciertos salvadoreños, guatemaltecos, europeos del este, entre otros obtener un camino hacia la ciudadanía.

Todo iba bien, hasta que dos años después cometió una falta menor  y fue detenida alrededor de siete horas por la policía de Los Ángeles. No purgó ninguna condena y se fue a su casa, pero la falta quedó en su expediente personal.

Ana del Carmen regresó a hacer su vida normal. Fue y vino varias veces a Nicaragua para visitar sus familiares.

Pero en 2014 las cosas cambiaron. En una de las veces que regresaba de Nicaragua, con una de sus hijas, al llegar al punto de revisión migratoria en el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles (LAX), el oficial de migración la mandó a una doble inspección a un cuarto.

“Me explicaron que me había salido algo en mi récord  – la falta menor que había cometido- ,  y que ahora las leyes habían cambiado y tenían órdenes de quitar la residencia por ciertos delitos”, recuerda.

Ana del Carmen Chacón está loca de felicidad por haber recuperado su residencia permanente. (Aurelia Ventura/ La Opinion)

Esta madre y abuela pasó toda la noche detenida y al día siguiente fue puesta en libertad sin su tarjeta de residencia de los Estados Unidos  y su pasaporte nicaragüense.

“Cuando le pregunté al agente de migración si había perdido la residencia. Me contestó que eso lo tenía que determinar un juez en una corte”, dice.

Con el alma en vilo, se fue a su casa. Pasaron tres años antes de que fuera llamada a su primera corte de migración para definir si le regresaban o perdía la residencia.

“Ya para entonces había visto al menos a tres abogados. Solo me sacaron dinero y hasta ahorita no me han vuelto llamar”, se lamenta.

Fue el cuarto abogado que visitó, donde obtuvo la ayuda necesaria. La abogada Mitzi Cárdenas de la firma legal del abogado en migración Eric Price la representó en la corte.

“Desde 2017, asistí a cuatro audiencias ante un juez de la corte. La última donde se iba a tomar una decisión final se celebró el viernes 23 de agosto de 2019“, recuerda.

Ana del Carmen Chacón luchó por su residencia permanente para no separarse de su familia. (Aurelia Ventura/ La Opinion)

Se trató de un periodo de su vida que se convirtió en un suplicio porque no sabía si perdería su residencia permanente.

“Fueron dos años completamente estresantes. Yo trabajo en la limpieza en Kaiser desde hace 15 años. Imaginaba que en cualquier momento iban a llegar por mi para sacarme del país”, dice.

Además cada vez que iba a una audiencia en la corte, temía que la fueran a detener.

Estaba tan mal que sufrí una arritmia cardiaca. Pensé que me iba a morir. Todos esos años estuve tomando pastillas para los nervios y la ansiedad. Mi mayor temor era separarme de mis hijas y perder mi trabajo en Kaiser que con tanto esmero he cuidado”, dice.

Solo de acordarse el día de la audiencia final en la que se definiría su futuro, las manos le empiezan a sudar.

“Llegué a la corte acompañada por dos de mis hijas y dos nietos. Me dio cierta tranquilidad, escuchar que la fiscal le dijo a mi abogada que la falta que yo había cometido no ameritaba que me mandaran de regreso”, recuerda.

Pero no se confiaba, otro fiscal en la primera audiencia, le había dicho que si fuera por él, en ese momento la mandaba a Nicaragua.

Ana del Carmen Chacón observa su tarjeta de residente permanete al lado de su abogada en migración Mitzi Cárdenas (Cortesía Paulina Herrera).

“En la última audiencia, después de que mi abogada expuso mi caso ante el juez, él me preguntó si yo tenía algo que decir. Yo miré al juez de frente, y sin apartar nunca mi vista de su mirada y bajar la cabeza, le dije que estaba muy arrepentida de la falta que había cometido en el pasado y que lo único que deseaba era estar con mi familia”, dice.

Después de escucharla, el juez le dijo que en 25 años de carrera, no le había tocado nadie que reconociera sus errores. 

“Tenemos algo en común, somos humanos y nos corre sangre en las venas”, recuerda que le dijo el juez en sus conclusiones.

Aunque nunca dejó de luchar por su caso, afirma que jamás esperó que le fueran a dar el perdón.

“De lo que sí estaba segura es que sino recuperaba mi residencia permanente, iba a regresar a Nicaragua. No me iba a quedar aquí indocumentada, a vivir con miedo”, dice.

Ana del Carmen Chacón no puede creer que haya recuperado su residencia permanente. (Aurelia Ventura/ La Opinion)

Con la residencia permanente de los Estados Unidos en sus manos, esta madre y abuela, precisa que no va a esperar más por la ciudadanía. “No la solicité antes por miedo al examen, pero ahora ya no tengo temores. Nada más reúno lo que cuesta la solicitud y me haré ciudadana”, advierte.

Tras la experiencia vivida, recomienda a los residentes permanentes no esperar a hacerse ciudadanos si ya califican, pero sobre todo les aconseja respetar y apegarse a las leyes de los Estados Unidos.

“Yo tuve que acudir a terapia para entender la falta que había cometido; y limpiar el récord porque la habían clasificado como algo mayor cuando era algo menor, sin chiste, pero que se convirtió en un problema que por poco me hace perder la residencia y separarme de lo que más quiero, mi familia”, dice.

También aconseja ver a varios abogados antes de decidirse por uno.

Tan contenta estaba por haber recuperado su residencia, que por primera vez en 30 años que tiene en Estados Unidos, se metió a la playa en Malibu. 

“Sentí que volví a nacer. Estaba tan feliz que los primeros días no pude dormir. Me levantaba en la medianoche para ver mi tarjeta de residencia. No podía creer que la hubiera recuperado. Obtener mi residencia ha sido más emocionante esta segunda vez. Es un sueño hecho realidad”, dice prácticamente riéndose sola.

Las respuestas de la abogada

¿Cuál fue el proceso para que Ana del Carmen Chacón consiguiera el perdón y pudiera recuperar su residencia permanente?

Fue detenida al reingresar a los Estados Unidos después de viajar al extranjero. En este punto, Inmigración la colocó en un proceso de deportación alegando que Ana tenía antecedentes penales que la hicieron deportable como residente legal permanente.

¿Cuál es la lección que deja este caso a los residentes permanentes?

Mantener un historial criminal limpio. Aún con un estatus legal, si comete ciertos delitos, incluso delitos menores, puede correr el riesgo de ser deportado. En el caso de Ana, integramos un caso fuerte a su favor demostrando que a pesar de haber cometido un delito menor, es una persona que se hizo cargo de su error y que fuera de eso, ha mantenido una comportamiento intachable, con un trabajo estable, pagando impuestos y como cabeza de familia integrada por hijas y nietos ciudadanos de los Estados Unidos. Así mismo demostramos que era elegible para una exención o perdón de su delito menor.

¿En cuánto tiempo Ana del Carmen puede convertirse en ciudadana?

Ana puede inmediatamente iniciar el proceso de naturalización.