Serena Williams vuelve a desmoronarse en la final del US Open

La estadounidense perdió ante Bianca Andreescu su cuarta final “grande” consecutiva
Serena Williams vuelve a desmoronarse en la final del US Open
Serena Williams (izq.) y Bianca Andreescu muestran sus trofeos tras la final.
Foto: Emilee Chinn / Getty Images

QUEENS, NY – Cuando Serena Williams ganó su primer US Open en 1999, a los 17 años, Bianca Andreescu aún no había nacido.

El sábado las dos jugaron la final con mayor diferencia de edad de la era Open. La joven canadiense de 19 años se llevó su primer torneo de grand slam contra pronóstico, pero es que fue Williams, 37 años, la que parecía más nerviosa y cometía más errores durante la mayor parte de los dos sets que duró el partido, 6-3 y 7-5.

Williams, número 8 del mundo, sufrió así su cuarta derrota en las últimas cuatro finales de grand slam. Su última victoria y “grande” número 23 llegó en el Open de Australia de 2017, cuando ganó en los primeros meses de embarazo de su hija. Desde entonces sucumbió en Wimbledon y Nueva York, dos veces en cada torneo. El récord de 24 grand slams de Margaret Court sigue vigente.

“Últimamente he tenido muchos momentos bajos, y bajos, y bajos. Espero que pronto llegue un triunfo”, dijo Serena inmediatamente después del partido.

“Serena no ha aparecido hoy. Tengo que lograr que Serena aparezca en estos momentos en slams”, dijo Williams más tarde en rueda de prensa, hablando en tercera persona sobre sí misma. “Es frustrante, honestamente. He estado tantas veces tan cerca, y a la vez está tan lejos”.

Andreescu besa su primer trofeo de grand slam.
Andreescu besa su primer trofeo de grand slam. / Foto: Mariela Lombard, El Diario NY

Por su parte, en su primera participación en el cuadro principal del US Open, Andreescu se convirtió en la primera canadiense en ganar un título de grand slam.

“He soñado con este momento por muchísimo tiempo”, dijo la campeona entre sollozos después del partido. “Desde que gané el Orange Bowl [2015] creo que tengo la capacidad de llegar aquí. Lo he visualizado cada día desde entonces”.

“Sé que queríais que ganara Serena, así que lo siento”, dijo Andreescu al público del estadio Arthur Ashe que apoyó a Williams de principio a fin. A continuación recogió el trofeo de ganadora y un cheque por $3,850,000 dólares.

Un saque que nunca funcionó

Durante el calentamiento, al ser presentada por el speaker del Arthur Ashe, que leyó su inmenso palmarés, Serena ni siquiera saludó al público que la aplaudía a rabiar. Así de concentrada parecía la estadounidense, que no quería dejar escapar otra oportunidad de lograr su título “grande” número 24 y su séptimo US Open.

Pero Andreescu, número 15 del mundo, llevaba sin perder un partido desde marzo y no había caído en este 2019 contra ninguna tenista clasificada en el Top 10. Siete victorias por ninguna derrota. Desde hoy, ocho. Impresionante.

Con multitud de famosos presentes –comenzando por Meghan Markle y Anna Wintour en el palco de Serena, y Spike Lee un poco más allá–, arrancó el partido con saque de la estadounidense. Y desde el primero momento se vio que no era su tarde: dejó escapar el primer juego con dos dobles faltas.

Por el contrario, Andreescu mantenía el suyo gracias a su acierto con el primer saque.

Anna Wintour, de amarillo, y Meghan Markle. / Foto: Mariela Lombard, El Diario NY
Anna Wintour, de amarillo, y Meghan Markle. / Foto: Mariela Lombard, El Diario NY

En el primer punto del tercer juego, Andreescu hizo una dejada a la que Williams llegó rapidísima. La canadiense pudo devolver de nuevo, pero Williams voleó un potente smash que levantó de sus asientos al público. La estadounidense ganó su primer juego y gritó como si hubiera ganado un set.

Pero era la joven de Ontario la más consistente sobre la pista. En el séptimo juego, atacando con su derecha el segundo saque de Serena, Andreescu se fabricó cuatro bolas de break. Serena consiguió defender todas ellas y mantener su saque.

Haber desaprovechado esa oportunidad no pareció pesarle a Andreescu, que continuó metiendo primeros saques para dominar el siguiente juego y después romper de nuevo para ganar el set 6-3 con otro juego que Serena cerró con doble falta. Cometería hasta 8 en todo el partido.

“Había perdido mi servicio un par de veces en todo el torneo y hoy no he metido ni un primero”, comentó Williams en rueda de prensa tras la final. “Bianca ha estado increíble. Pero yo creo que he jugado el peor partido de este US Open”.

Remontada inconclusa

El segundo set arrancó como acabó el primero: con Andreescu manteniendo su servicio y Serena perdiéndolo con otro último punto del juego en doble falta. La estadounidense terminó el partido con un pobre 44% de primeros saques.

Un smash de Serena Williams en la red. / Foto: Mariela Lombard, El Diario NY
Un smash de Serena Williams en la red. / Foto: Mariela Lombard, El Diario NY

En el tercer juego se dio lo único que podía volver a meter a Serena en el partido: Andreescu comenzó a fallar su primer saque y la estadounidense atacaba el segundo. Así, a la cuarta bola de break, una derecha de Serena se estrelló en la red… y cayó del otro lado para darle el primer break del partido.

El golpe de fortuna no tuvo continuidad. Inmediatamente después Serena volvió a ver cómo Andreescu rompía su saque y después dominaba con el suyo para irse hasta el 4-1. Más dobles faltas y errores y el partido parecía finiquitado con un llamativo 5-1.

Entonces, Andreescu dudó. Sacaba para ganar su primer grand slam cuando nunca había pasado de segunda ronda en un torneo de este nivel. Y Serena aprovechó el momento para lograr el break y volver a meterse en el partido. Tras mantener su saque para 5-3, la ovación en pie del estadio a la estadounidense fue atronadora. Los 26,191 espectadores que llenaron el estadio de tenis más grande del mundo comenzaron a soñar con una remontada cuando Serena rompió de nuevo el servicio de Andreescu y a continuación fue capaz de sobreponerse a otras dos dobles faltas para empatar el parcial a 5-5.

“Tuve mis dudas”, reconoció Andreescu en rueda de prensa. “He visto a Serena remontar 5-0, 5-1… Ella comenzó a jugar mucho mejor y creo que el público también la ayudó. Yo me dije que tenía que seguir con mi táctica”.

Era el turno al saque de Andreescu, muy nerviosa tras perder cuatro juegos al hilo y una bola de partido. Insegura, cometió una doble falta. En la preparación para uno de sus saques, incluso se le cayó la bola al suelo. Aún así, fue capaz de mantener su servicio, colocarse 6-5 y volver a poner la presión sobre Serena.

Los errores de la menor de las hermanas Williams reaparecieron en el peor momento para entregar el título a la canadiense y cerrar otra temporada de grand slams en la que, por tercer año consecutivo, ha habido cuatro ganadoras diferentes.