Por la educación temprana

Aquí en California, tenemos la oportunidad de ayudar a crear un nuevo Plan Maestro para la Primera Infancia y un Consejo de Políticas para la Primera Infancia que se basará en el trabajo pasado para establecer un curso de acción para el futuro
Por la educación temprana
Courtesy of Deb Kong
Foto: Deb Kong

Todavía recuerdo que me di cuenta minutos después del nacimiento de mi hijo Robby que yo era responsable de este pequeño ser humano, incluso cuando no recordaba ni una pizca de lo que había aprendido sobre ser madre primeriza. Empezamos con dificultades para amamantar, luego vino la falta de sueño y dudaba si estaba comiendo y durmiendo lo suficiente.

Desde entonces he aprendido que estas dudas y muchas otras en los primeros años de la vida de nuestros hijos son comunes. Cada madre tiene su propia historia, y tuve la suerte de que mi historia no incluyera haber perdido mi trabajo después de tomarme un tiempo libre para cuidar a Robby, o dificultades para pagar el alquiler, falta de alimentos, falta de atención médica o temor a que me atacaran por mi estado migratorio.

Esa es una realidad que enfrentan muchas familias de California hoy. Sin embargo, da optimismo saber que nuestro estado se encuentra ante una oportunidad, ya que el gobernador Gavin Newsom, nuestra legislatura estatal y otros legisladores han hecho de la primera infancia una prioridad principal. Y espero que cumplan la promesa de una California donde nuestros sistemas públicos realmente preparen a los niños pequeños para alcanzar su máximo potencial, una meta que la David and Lucile Packard Foundation ha respaldado por largo tiempo.

Esto comienza con una buena atención médica para las madres embarazadas y, después del nacimiento de los bebés, una licencia familiar remunerada que permita a los padres desarrollar el apego con los recién nacidos para fomentar un desarrollo saludable al mismo tiempo que reduce la necesidad de pagar cuidados costosos para ellos.

Me alienta ver propuestas para ampliar el período de vacaciones pagadas para que más familias puedan usarlas sin temor a perder sus trabajos o que batallan para darse el lujo de tomarse un tiempo libre, desafíos que afectan de manera desproporcionada a los trabajadores de bajos recursos.

Continúa con un seguro de salud de calidad que cubre todas las visitas que hicimos al pediatra, que examinaba a Robby para ver no sólo su desarrollo físico sino también que sus avances social y emocional–la capacidad de comprender los sentimientos de los demás, controlar su comportamiento, llevarse bien con los demás y construir relaciones con adultos—iban en buen camino.

Espero ver algún día que sea más fácil para los padres encontrar guarderías y escuelas preescolares a precio razonable y de alta calidad, de modo que se sientan seguros de que mientras ellos trabajan, sus hijos se encuentran en entornos amorosos y seguros con cuidadores y educadores capacitados que apoyan su crecimiento y su desarrollo.

Debemos apoyar mejor a los proveedores de cuidado infantil como el de Robby, que me dio recomendaciones cuando me preocupaba de que se estaba atrasando para aprender a hablar, así como a maestros de preescolar como los que lo ayudaron a aprender a usar palabras para expresar sus emociones e inculcaron un sentido de autoconfianza y amor por el aprendizaje. Nuestros trabajadores en el campo de la educación temprana merecen ser tratados como los profesionistas que son, con compensación que incluya entornos laborales que brinden desarrollo profesional y otros recursos para ayudarlos a promover el aprendizaje y crecimiento de los niños.

Podemos aprovechar el impulso creado por las recomendaciones y el presupuesto estatal recientemente aprobado por la Comisión de la Asamblea Sobre la Educación para la Primera Infancia.

Incluía fondos para ampliar el permiso familiar remunerado y para aumentar el acceso a guarderías infantiles, escuelas preescolares y mejores servicios de salud para identificar las necesidades de los niños en una etapa temprana y así proporcionar una intervención adecuada.

Durante el próximo año, los defensores estarán atentos para ver si los problemas de la primera infancia entran al escenario nacional. Y debemos estar preparados para proteger los programas para la primera infancia contra los recortes si la economía se desacelera. Aquí en California, tenemos la oportunidad de ayudar a crear un nuevo Plan Maestro para la Primera Infancia y un Consejo de Políticas para la Primera Infancia que se basará en el trabajo pasado para establecer un curso de acción para el futuro.

Mi hijo Robby ingresará a tercer grado este otoño, y estoy agradecida por las bases que ha recibido. Y aunque California ha dado los primeros pasos para dar a todos los niños un comienzo sólido y a una edad temprana, ahora debemos terminar el trabajo. Al fortalecer las formas en que apoyamos a nuestros hijos y familias, podemos garantizar que California sea líder nacional en la preparación de nuestros hijos para su éxito en la escuela y en la vida.

Deborah Kong es oficial del programa para Niños, Familias y Comunidades de la David and Lucile Packard Foundation.