Paulina Olvera Cáñez Provee un espacio cálido a migrantes que llegan a Tijuana

Joven latina es fundadora de un refugio donde ayuda a centroamericanos, caribeños y africanos a adaptarse a un nuevo estilo de vida mientras esperan el asilo

Paulina Olvera Cáñez Provee un espacio cálido a migrantes que llegan a Tijuana
Paulina Olvera Cáñez, de 33 años, es fundadora de Espacio Migrante. / FOTOS: Manuel Ocaño.
Foto: La Opinión

 


En Tijuana existe un refugio para inmigrantes, donde se les motiva a conservar sus raíces al tiempo que se adaptan y acogen la cultura y el estilo de vida en México.

Por ejemplo, la semana pasada se animaron a cocinar mole poblano —una especialidad del estado mexicano de Puebla— y dos días después, se alimentaron de tajada hondureña.

Cuando hay celebraciones, la vestimenta y las melodías son multiculturales. Es decir, que mientras la música en vivo puede estar a cargo de mexicanos y caribeños, un salvadoreño puede ser quien canta.

Y esta mixtura, no deja fuera a migrantes haitianos o camerunenses.

Paulina Olvera Cáñez, fundadora y directora de este albergue llamado Espacio Migrante, dice que es el único refugio en Tijuana, que al mismo tiempo funciona como espacio de expresión de las culturas de las personas que recibe.

“En el piso de arriba somos un refugio, como otros, pero en el piso de abajo somos un centro cultural o más bien multicultural y mexicano”, cuenta la joven.

Un mural con personajes de diversas culturas decora el espacio infantil donde juegan niños centroamericanos junto a aquellos del estado mexicano de Guerrero y de pequeños de Camerún.

En los meses de espera para cruzar la frontera por el paso peatonal, los migrantes “aquí pueden sentirse orgullosos de sus culturas y aprenden cómo somos los mexicanos”, dice Olvera Cáñez.

El espacio de niños del refugio está decorado con un mural donde se han plasmado personajes de diversas culturas.

Producto de la crisis

La idea del refugio surgió en 2016 cuando miles de haitianos llegaron de a poco a Tijuana, procedentes en su mayoría de Brasil —donde se refugiaron tras el terremoto en Haití de 2010.

Fue la primera vez que EEUU dosificó el ingreso de migrantes para pedir asilo. Los haitianos en Tijuana eran tantos, que saturaron los refugios y muchos tuvieron que dormir en el piso a merced de personas y grupos compasivos que les regalaban pequeñas tiendas de campaña.

A finales de 2017, EEUU le cerró la puerta a los haitianos y cerca de 4,000 se quedaron en Baja California —casi
todos en Tijuana.

Mientras se formaban colonias como ‘La Pequeña Haití’, Espacio Migrante se dedicó a apoyar a los “haitijuaneses”, como se llamó a los inmigrantes haitianos que hicieron de Tijuana su nuevo hogar.

En el refugio les enseñaban español, les ayudaron a entender la cultura de la ciudad fronteriza, a desenvolverse en la ciudad y a sentirse parte de un municipio que también es migrante.

Una mano a los haitianos

Entre los haitianos que han pasado por Espacio Migrante, uno cursa ahora el doctorado en la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), hay cuatro estudiantes de licenciatura y Paulina Olvera consiguió que el Centro Universitario Tijuana diera media beca a otros 10 alumnos de estudios superiores —entre ellos, cinco mujeres.

“Les gustan las carreras de ingeniería y medicina”, dice orgullosa Paulina Olvera, que les ayudó a revalidar estudios, a dominar el español necesario, a presentar exámenes y a buscar becas.

Espacio Migrante también impulsó al primer autor haitijuanse. Ustin Pascal Dubuisson, escritor de “Sobrevivientes” —que narra el éxodo haitiano de Brasil a Tijuana en el que muchos quedaron en el camino. El libro ya ha sido traducido a cinco idiomas.

“Sabes qué es lo que más me gusta de Tijuana”, pregunta en claro español Dubuisson, “que como aquí está el cruce [fronterizo] más grande del mundo y hay gente de todas partes —chinos, africanos, centroamericanos, estadunidenses, europeos— no te ven distinto. Te ven parte de la ciudad”.

Hay cerca de un centenar de bebés haitiano-mexicanos nacidos en Tijuana. Y aunque sus padres han aprendido a desenvolverse en nuevas tierras, conservan su cultura en Espacio Migrante.

Paulina junto a miembros de la comunidad haitiana.
Aquí en una reunión con un grupo de inmigrantes de Camerún.

Hace poco,comenzaron a llegar a Tijuana, cientos de migrantes procedentes de Camerún y la experiencia de ayuda a los haitianos le ha permitido a Espacio Migrante ayudarlos con más facilidad.

Tan solo el último sábado un grupo de migrantes de dicho país africano se reunió con Paulina Olvera para hablar sobre sus opciones, ahora que EEUU redujo las posibilidades de otorgarles el asilo.

Luego de ello, representantes del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) les dio una charla sobre la oportunidad de ser refugiados en México.

Es posible que Espacio Migrante requiera dentro de poco a una persona de Camerún para facilitar la
integración, indicó la fundadora del lugar.

Por ahora, al equipo se han sumado algunos migrantes, como Michaelle Louis, una psicóloga de Haití que es el vínculo con la comunidad haitijuaneses, porque habla criollo (creole) y francés y comprende su cultura.

También figuran Alberto Chávez, un cantante salvadoreño hoy encargado del área cultural de Espacio Migrante, y Daniel Watman, quien imparte clases de español.

Paulina Olvera dice que aunque el refugio carece de mucho, es un orgullo integrar a los migrantes a la cultura mexicana con motivación de que se sientan a gusto al conservar su cultura propia.

La joven ayuda a los inmigrantes no solo con comida y vivienda si no que apoya con clases de español y más.