Celebran el 88 aniversario de la procesión guadalupana en el Este de Los Ángeles 

El arzobispo José Gómez dice que la intercesión de la Virgen ayudará a sus files a tener una reforma migratoria 
Celebran el 88 aniversario de la procesión guadalupana en el Este de Los Ángeles 
Feligreses con el cuadro de la virgen de Guadalupe en el colegio de ELA. (Fotos: Jorge Macías)
Foto: Jorge Macías / Impremedia

Decenas de miles de fieles del sur de California se reunieron en oración por la unidad y la paz durante la 88ª procesión anual y multitudinaria misa en honor a Nuestra Señora de Guadalupe y San Juan Diego, en el inicio de la temporada de Adviento y a la espera del nacimiento del niño Jesús, en Navidad.

“Santa María de Guadalupe es nuestra madre que intercede por nosotros”, dijo el Arzobispo de Los Ángeles, José Gómez, a La Opinión. “Ella nos ayudará a que pronto tengamos una reforma migratoria; ella nos protege y nos ayuda a ser reconocidos todos como participantes activos en la vida de este país”.

Miles de niños, jóvenes y adultos de numerosas parroquias desfilaron desde la intersección de la calle Ford y la Avenida Cesar Chávez, hasta el Colegio del Este de Los Ángeles (ELAC) donde se celebró una misa bilingüe, oficiada por Gómez y los concelebrantes, David O’Connell y Alex Aclan, obispos auxiliares para las regiones pastorales de San Gabriel y San Fernando, respectivamente.

Las gradas se llenaron durante la celebración en el colegio de ELA.

La misa incluyó canciones en tagalo del coro filipino de la parroquia de San Lino en Norwalk, se ofrecieron cantos en náhuatl, el lenguaje de San Juan Diego, a quien se apareció la Virgen de Guadalupe, en diciembre de 1531. También tocaron los integrantes de la banda musical de la iglesia San Emigdio de Lynwood.

“Mi abuelita [Hortensia Hernández] me enseñó la devoción a la Virgen de Guadalupe”, dijo Ruby Benítez, de 17 años, quien junto con su madre María Benítez Flores representaron tres generaciones de mujeres devotas de la “Morenita del Tepeyac”.

Este año, el tema mariano fue “Nuestra Señora de Guadalupe: Arca de Salvación”, el cual, de acuerdo con Ernesto Vega, coordinador del Instituto de Pastoral y Evangelización de la Arquidiócesis de Los Ángeles significa promover a María como protectora de los más vulnerables.

“Santa María de Guadalupe representa la esperanza de vida que encontramos en Jesucristo, nuestro salvador; ella, madre de Dios y madre de Jesús es símbolo de maternidad universal que protege y ama a su hijo, y como mujer representa a la madre que protege a toda la humanidad”.

Como ya es tradición, niñas latinas fueron vestidas con el manto de la virgen de Guadalupe.

La procesión de una milla de distancia contó con numerosas carrozas decoradas con centenares de rosas multicolores por estudiantes de escuelas católicas y grupos parroquiales de diferentes comunidades étnicas dentro de la Arquidiócesis.

“Nosotros decidimos armar nuestra carroza en honor a la vida, que solamente le pertenece a Dios, desde la concepción hasta la muerte”, declaró Carlos Castillo, un feligrés guatemalteco. “María es el Arca de la Salvación porque en su vientre llevó a Jesús, nuestro salvador”.

Además de las carrozas, la celebración contó con la participación de mariachis, charros montados a caballo, ejecutantes de danzas típicas de concheros aztecas o el grupo de danza sonajera guadalupana de la parroquia San Pedro y San Pablo de Wilmington.

“Desde hace 11 años hemos participado”, dijo Alonso Hernández. “La danza sonajera es originaria de Sayula, Jalisco”.

El desfile de los devotos guadalupanos es la procesión religiosa más antigua de Los Ángeles. Fue establecido en 1931 por católicos mexicanos que huyeron de la persecución religiosa del presidente mexicano Plutarco Elías Calles (1924-1928) durante la Guerra Cristera. En aquella época, ejercito mexicano asesinó y ahorcó a unos 70 mil a 85 mil y martirizó y fusiló a numerosos sacerdotes como el padre Miguel Pro y al niño Josee Luis Sánchez del Rio.

El folclore mexicanos e hizo presente.

“Yo vengo cada año para honrar a la virgencita”, comentó Hortensia Hernández, de 65 años, originaria de Guanajuato. Y feligrés de la parroquia de San Gerardo de Culver City. “Antes le danzaba a la Virgen, pero ahora solamente participo rezando el rosario y cantándole; a mi esposo [Guadalupe Hernández] le pedí que se vistiera de San Juan Diego y me hizo caso”.

Ernesto Vega añadió que la Virgen de Guadalupe protegerá particularmente a los inmigrantes “que están sufriendo los azotes más severos del racismo y de la discriminación”.

La celebración anual conmemora la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, que recuerda las apariciones milagrosas de la Virgen María en el Cerro del Tepeyac, en la Ciudad de México, en diciembre de 1531, cuando dejó su imagen grabada en la tilma del indio chichimeca Juan Diego Cuauhtlatoatzin.