3 simbolismos del árbol de Navidad que seguramente no conoces

Más que un objeto decorativo
3 simbolismos del árbol de Navidad que seguramente no conoces
El árbol de Navidad es más que una decoración.
Foto: Unsplash

Estamos en la recta final del año. Muy pronto una figura se convertirá en protagonista de hogares y lugares públicos: el árbol de Navidad. Y es importante destacar que, más allá de un objeto decorativo, el árbol de Navidad contiene simbolismos que seguramente no conoces, pero que son de gran importancia en las celebraciones de diciembre y enero, que conmemoran el nacimiento de Jesús.

El árbol navideño es tradicionalmente decorado con una estrella, esferas de colores, luces y cintas.

La estrella

La estrella se coloca en la punta del pino y nos recuerda que los Reyes Magos buscaban la luz de este astro para llegar a Belén y así adorar al Niño Jesús. En la actualidad, la estrella simboliza la fe que guía los pasos de quienes creen en Cristo.

Las esferas

La tradición del arbolito de Navidad se adjudica a San Bonifacio, quien en Alemania, promovió que en los hogares pusieran un abeto decorado con manzanas, velas y ornamentos para que con alegría, las familias celebraran el nacimiento de Jesús. En estos tiempos, se acostumbra colocar esferas, en lugar de manzanas, las cuales significan los dones de Dios otorgados a los hombres.

  • Por ejemplo, las esferas doradas simbolizan las oraciones de alabanza.
  • Las azules, las oraciones de arrepentimiento.
  • Las rojas significan las oraciones de petición.
  • Las esferas plateadas van cargadas de oraciones de agradecimiento.

Las luces y los lazos

En esta temporada decembrina, las familias y los amigos queridos se reúnen para dar y recibir amor y este acto es representado por las cintas o lazos que decoran al árbol navideño.

Jesús es la luz que ilumina al mundo y a cada corazón, y los foquitos blancos o de colores lo representan.

Un poco de historia

Se dice que el árbol de Navidad surge con los celtas de Europa central, quienes honraban a sus dioses danzando e incluso hacían sacrificios humanos alrededor de un árbol.

El nacimiento del dios sol y la fertilidad se celebraba al mismo tiempo que la Navidad y los celtas adornaban un árbol llamado Divino Idrasil.

San Bonifacio, quien era evangelizador de Alemania, quiso fomentar las tradiciones cristianas por lo que fusionó las costumbres celtas. De esta manera, invitó a las familias a cortar un pino para que lo llevaran a sus hogares y esperaran el nacimiento de Jesús.

Hoy, en todo el mundo no puede faltar el arbolito de Navidad en los hogares, donde las familias se reúnen para decorarlo y alimentar su espíritu de amor y esperanza.