Qué ciudades del mundo son estrictos con los alquileres de Airbnb (y por qué)

Ciertos gobiernos buscan regular a la aplicación para la mejora de su ciudad.
Qué ciudades del mundo son estrictos con los alquileres de Airbnb (y por qué)
El debate sobre Airbnb: ¿una opción o un problema?
Foto: Kelcie Gene / Unsplash

Airbnb es una de las plataformas preferidas para viajeros y propietarios debido a la accesibilidad que se genera en el alquiler de viviendas o habitaciones en diferentes lugares del mundo.

Sin embargo, diversos gobiernos estatales y municipales de distintos países intentan regular el trabajo de la compañía para evitar conflictos intereses propios del lugar, comenzando por la recaudación de impuestos y la protección de las personas a las que representan.

La doble ventaja de Airbnb: ahorro para viajeros e ingreso para dueños. Crédito: Sharon McCutcheon / Fuente: Unsplash

Pero cuando son ciudades turísticas importantes, la situación se hace más compleja, porque mientras se intenta fomentar el turismo consciente de precios, existen legisladores que se pronuncian en contra de los servicios de alquiler de viviendas. Tal fue el caso de París cuando, en 2018, Ian Brossat, funcionario de la ciudad, se pronunció en contra de la plataforma argumentando que se está desplazando a la población local de la capital. París ofrece más de 60,000 apartamentos, sin embargo, las voces en contra del uso de viviendas regulares en complejos hoteleros turísticos cada vez más va en aumento.

París, preocupada por la expansión de Airbnb en la ciudad. Crédito: Anthony Delanoix / Fuente: Unsplash

Barcelona es de las ciudades más estrictas para Airbnb. En mayo de 2018, la ciudad ordenó al sitio la eliminación 2,577 listados que funcionaban sin una licencia aprobada por el gobierno o que enfrentaban multas sustanciales y, con base en la misma política, el 1 de junio, la compañía y el estado acordaron que los funcionarios tengan acceso a a su base de datos, para verificar si los apartamentos vinculados a la plataforma tienen los permisos necesarios. Además, por si fuera poco, el nuevo plan de turismo de la ciudad contempla que las viviendas de vacaciones deben pagar la tasa más alta del impuesto a la propiedad.

En el caso de la capital alemana, Berlín, sus funcionarios, preocupados por la escasez de viviendas, aprobaron una ley que prohibía los alquileres a corto plazo para todos aquellos que no hayan recibido un permiso expreso por el Senado. Sin embargo, esta ley fue anulada en 2018, siendo más flexible con los propietarios al permitirles rentar su propia casa sin restricciones de tiempo y alquilar una segunda vivienda por hasta 90 días cada año.

El debate sobre la vivienda en Berlín se mantiene por la entrada de Airbnb. Crédito: Ricardo Gómez Ángel / Fuente: Unsplash

Estados Unidos no está exento del debate y ciudades como Nueva York, San Francisco y Santa Mónica son muestras de ello. En el caso de la urbe neoyorkina, en agosto de 2018, Airbnb llevó a la ciudad a los tribunales por violar la privacidad y los derechos constitucionales de sus usuario luego de que una ley exigía que las compañías de alquiler proporcionaran a la ciudad los nombres y direcciones de los anfitriones cada mes, argumentando que dos tercios de sus listados son ilegales.

Por otra parte, San Francisco adoptó una política similar a la de Nueva York, donde ser permitirá el alquiler de la propiedad mientras los anfitriones sean residentes de tiempo completo, tengan un límite de 90 días y se registren en la ciudad, situación que no ha llegado a su conclusión porque algunos de los dueños se mantienen dentro de la plataforma sin haber cumplido con esta legislación. Además, activistas de la vivienda, culpan a sitios como Airbnb de reducir la oferta de viviendas.

La ciudad californiana es la más restrictiva para Airbnb. Crédito: Kevin Fremon / Fuente: Unsplash

Santa Mónica es la ciudad más estricta para Airbnb y otras plataformas en Estados Unidos. La regulación de la ciudad del sur de California fue estimulada por los aumentos generales en los precios de la vivienda y la disminución de la oferta de propiedades. El gobierno ha logrado eliminar efectivamente el 80% de los listados de la empresa, al exigir que los dueños vivan en la casa durante la estadía del inquilino, se registren en la ciudad para obtener una licencia comercial y, además, cobren un impuesto de ocupación del 14% a los usuarios que se pagará a la ciudad.

Si bien Airbnb ha facilitado la estadía de muchos viajeros y les ha generado ingresos extras a millones de propietarios, también es cierto que su funcionamiento ha generado polémica en diversos lugares, por ello, si planeas hacer uso de la plataforma para encontrar un espacio donde quedarte en tus próximas vacaciones, lo más conveniente será que investigues si el gobierno de la ciudad fomenta el apoyo para este tipo de propuestas de alquiler.

 

FUENTES CONSULTADAS:

Investopedia / Conde Nast Traveler / Mashvisor