Nubarrones para la edad dorada

El Seguro Social apenas cubre las necesidades de los jubilados y los latinos aún tienen que elevar sus ahorros en cuentas de retiro
Nubarrones para la edad dorada
Foto: Archivo / Shutterstock

Para sentarse relativamente cómodo durante la jubilación se necesita un taburete con tres patas. Con esta metáfora se refieren los expertos a los ingresos de las personas que ya no trabajan durante la edad dorada.

Las patas son el cheque de la Seguridad Social, la pensión definida (o plan de pensiones de un empleador para reemplazar parte de los ingresos obtenidos cuando se trabajaba) y los planes de contribución o ahorro como las cuentas 401k, 403k y IRAs.

Todo ello contribuye de forma ideal a asegurar un retiro financieramente apacible.

El problema es que muy poca gente se está sentando en este taburete sin miedo a caerse porque falten patas o estas sean demasiado cortas. Según un informe publicado esta semana por el Instituto Nacional de Seguridad durante el Retiro (NIRS en sus siglas en inglés) solo el 6.8% de los americanos mayores tenían ingresos por estas tres vías. Estas son cifras de 2013 pero sobre las que se ha hecho el estudio más exhaustivo hasta la fecha.

En el caso de los hispanos la situación es complicada porque tienen problemas para tener accesibles o cualificar para planes de ahorros de empresas como el 401k.

Las pensiones definidas están llegando casi a su extinción ya que hay cada vez menos empresas que las ofrezcan y muchas de las que aún lo hacen planean acabar con este beneficio antes de que acabe la década.

Esa pata de la silla se tambalea cuando ha ayudado a muchas personas de ingresos bajos y medios que han tenido dificultades para ahorrar. Según NIRS, este tipo de pensiones han tenido un efecto muy grande en el objetivo de reducir la pobreza en los hogares de mayor edad.

El informe de esta organización añade que el 40.2% recibe solo el cheque del Seguro Social. Y eso es del todo insuficiente para un retiro seguro porque se calcula que con este cheque se cubra apenas el 40% de los ingresos que se tenían cuando se trabajaba. Tenga en cuenta que en el mejor de los casos, el cheque más elevado que puede llegar es de $3,790 si estos pagos se solicitan a los 70 años, algo que no es tan frecuente el cheque medio es de aproximadamente $1,478 al mes, unos $17,700 anuales.

Es insuficiente pero crucial. Según NIRS, si se hubiera elevado el ingreso del seguro social un 10% en 2013, medio millón de personas más podrían haber salido de la pobreza.

Para esta organización es clave que la seguridad social se refuerce y debe ser una prioridad política para quienes estén interesados en la seguridad financiera de una población que cada vez envejece más en su conjunto. Para los latinos sería crucial porque aún están muy por detrás en términos de ahorros para una jubilación en la que hay que contar también con mayores costos médicos.

¿Cómo ahorrar?

  • Empezando cuanto antes. Con el primer paycheck. Este es un dinero que se usa cuando se es mayor pero se ahorra cuando se es joven.
  • En cuentas de ahorro para la jubilación. Si en su trabajo le ofrecen un 401k  o 403k (en caso de organizaciones que están exentas de impuestos) acepte este beneficio que normalmente viene con una aportación de su empleador. Si no lo tiene considere un IRA y derive automáticamente parte de sus ingresos a esta cuenta. Se trata de cuentas de inversión con ventajas fiscales que crecen con el tiempo y una buena estrategia de inversión. Tienen riesgo porque dependen de las subidas y bajadas del mercado pero es una forma de asegurarse un cierto colchón. Quienes crearon las cuentas 401k no lo hicieron sin embargo para que fuera un único ingreso en la jubilación.
  • ¿Qué cantidades? Esto puede deprimir a muchos. La respuesta menos dolorosa es “lo que se pueda”. El final de esta respuesta no es realista para muchos bolsillos: “lo que se pueda hasta llegar idealmente al 15% de los ingresos”. Hacer las aportaciones a la cuenta de ahorro automáticamente permite no sentir demasiado la pérdida de un dinero que no llega al bolsillo y es conveniente ir aumentando poco a poco el dinero que se dedica a ello.