El amor no conoce discapacidades

Pareja latina celebra en este Día de San Valentín los años que llevan disfrutando de su compañía sin importar el síndrome de Down
El amor no conoce discapacidades
A la pareja le gusta mucho asistir al karaoke. / foto: suministrada.
Foto: Impremedia

Douglas García y Olvia Curiel disfrutan de una infinidad de actividades juntos. Bailan hip hop los martes, música folclórica los jueves y los viernes no se pierden las reuniones de karaoke con familiares y amigos.

“A ella le gusta [interpretar canciones de] Jenny Rivera”, dijo Douglas, de 41 años. “A mí me gusta de todo… Vicente Fernández también”.

Ambos tienen síndrome de Down pero esto no ha sido un obstáculo para que lleven una vida normal. La pareja es tan popular que casi cada fin de semana, ya tienen alguna fiesta con amigos y familiares a la cual asistir.

Luz Curiel, madre de Olvia, dijo que ellos se conocieron hace 15 años cuando su hija comenzó a trabajar en The Arc, una organización en Downey que ofrece oportunidades de empleo y educación para personas con discapacidades. Douglas ya tenía unos años trabajando en el lugar.

Los jóvenes se hicieron amigos y muy a menudo coincidían en eventos fuera del trabajo.

La pareja disfruta los viernes de karaoke con familiares y amigos. (Suministrada)

Desde entonces Olvia y su familia han estado con Douglas en las buenas y las malas. Hace unos 10 años la madre de Douglas falleció. Y aunque, él tiene hermanos en Arizona y Guatemala, se rehusó a irse con ellos y prefirió quedarse en Los Ángeles.

“Él decía que no se quería ir, que su familia y sus amigos estaban aquí”, recordó Curiel.

Así que el gobierno le consiguió un apartamento donde vive solo y realiza una gran variedad de pendientes con regularidad.

Con la ayuda de una persona del programa de Habilidades de Vida Independiente (ILS), Douglas realiza todos sus quehaceres diarios como limpiar su apartamento, cocinar, lavar la ropa, ir al banco y hacer sus compras del mandado.

Esto le permitió a Douglas continuar teniendo una vida relativamente cómoda y sin preocupaciones tras el fallecimiento de su madre.

Al paso del tiempo el acercamiento entre los dos jóvenes fue inevitable. En una ocasión Douglas sacó a bailar a Olvia y poco después, con la ayuda de quien entonces lo cuidaba, Douglas le compró flores y un globo.

“[El cuidador] era como el cupido”, contó Curiel recordando esos momentos.“Ya después Douglas se daba el título de novio y a Olvia le gustaba también”. De esto ya han pasado seis años.

 

La pareja disfruta asistir a varios eventos. (Suministrada)

La pareja se ve a diario durante horario laboral ya que cuentan con un empleo de tiempo completo.

“Ellos trabajan las ocho horas al día, cinco días a la semana”, contó la mamá de Olivia. “Nosotros queremos mucho a Douglas y él nunca esta solo”, agrega.

El joven ha sabido corresponder a dicho cariño y unca se pierde las celebraciones, todas las fechas festivas las pasa con su segunda familia.

Realizar una vida normal

El síndrome de Down es una condición que se da cuando un niño nace con una copia extra del cromosoma 21 lo que causa una discapacidad en el desarrollo físico y mental. Se estima que 1 de cada 700 bebés en Estados Unidos nacen con síndrome de Down.

Se indica que las personas con esta condición pueden llegar a vivir hasta los 60 años o más con una buena calidad de vida, según la Asociación Nacional del Síndrome de Down.

Debido a que los jóvenes tienen sentimientos iguales, como cualquier otra persona, también sienten la necesidad de tener una pareja y para muchos, es importante casarse y tener hijos, dijo Larry Landauer —director ejecutivo del Centro Regional del condado de Orange, quien asiste a personas con discapacidad.

“Las personas con síndrome de Down pueden tener hijos normales”, explicó.“Y si el niño nace sin problemas [de discapacidad] los servicios sociales se involucran para ayudar. Siempre queremos asegurarnos que todos estén bien”.

Sin embargo, lo que Landauer recalcó fue que una pareja con síndrome de Down debe tener en consideración que al casarse puede que pierdan beneficios del gobierno.

“Esto es algo que deberían considerar y a veces es mejor que tengan una ceremonia de compromiso solamente”, indicó. “Aunque legalmente tienen permitido casarse”.

Listos para el Día de San Valentín

Curiel piensa que Olvia no se va a casar. No obstante, no pudo dejar pasar por desapercibida aquella ocasión, hace tres años, cuando Douglas llegó a un evento familiar y sin pensarlo mucho se hincó y le dio un anillo a su hija.

“¡Ella estaba feliz!”, contó asegurando que su hija sabe muy bien lo que es una relación de novios y lo que esto conlleva. “No se quita el anillo y dice que ya se va a casar”.

Hace tres años, Douglas le regaló un anillo de compromiso a Olvia. (Suministrada)

Aunque ambos tienen un vocabulario limitado, Curiel dijo que los dos tienen la mentalidad de un adolescente. Douglas disfruta los videojuegos de su X-Box y a Olvia le encanta arreglarse, el maquillaje y la ropa.

“En su tiempo libre les gusta ir de compras, al cine o a comer”, contó la madre de Olivia, quien funge como chofer y acompañante de la pareja.

“Nos gusta la comida china”, dijo Douglas. “Jack in the Box y McDonalds”. “Yo pizza y pollo bowl”, añadió Olvia.

Douglas, como cada año, aseguró que tendrá flores y un globo o un osito de peluche para su prometida. Mientras que, Olvia optó por mantener en secreto el regalo que le dará a su novio.

Curiel dijo desconocer si la pareja llegará a ser algo más que novios pero que por ahora disfruta de que se hagan compañía.

“Antes Olivia quería tener hijos. Ahora dice que ya no”, contó su mamá. “A veces dice que ya se va a casar con Douglas y yo le digo: ‘¿Cómo vas a hacer, si él no sabe cocinar? Ella me contesta que van a comer pizza o Pollo Loco”, añade a carcajadas.