¿Y ahora qué? El animal que los chinos están comiendo para combatir al temido coronavirus

Según sus creencias, requieren una alta cantidad de proteína para contrarrestar la debilidad del organismo
¿Y ahora qué? El animal que los chinos están comiendo para combatir al temido coronavirus
El coronavirus afecta, principalmente, a personas adultas.
Foto: Unsplash

Con una cifra de muertes que ronda las 1,500 y unos 60,000 infectados por el coronavirus de China, el sistema de salud de ese país se encuentra en emergencia y prácticamente sin capacidad de reacción. Ante tal circunstancia, la población china, que se caracteriza por su fuerte sistema de medicina tradicional, está probando los consejos de los abuelos para combatir las consecuencias de esta epidemia.

Ahora, los chinos están comiendo un animal en especial para combatir al temido coronavirus: la tortuga. Y según algunos medios, incluso los enfermos de coronavirus que se encuentran en los hospitales, están recibiendo una cena diaria basada en la carne de este animal para ayudarles a mejorar.

De acuerdo con las creencias tradicionales en China, la infección por Covid-19 genera una falta de poder en el cuerpo que debe contrarrestarse con una fuente de alta proteína, como lo es la carne de tortuga.

Sin embargo, ante la evidencia de que esta cepa de coronavirus que mantiene al mundo en alerta inició tras el consumo de pangolín, un animal en peligro de extinción que facilitó la transmisión del virus al hombre desde otro animal que pudo haber sido el murciélago, prevalece la preocupación de que la “cura” que ofrece la carne de tortuga pueda generar algunos otros problemas.

Ante la falta de respuestas de la ciencia alópata, los chinos están recurriendo a su medicina tradicional e intentan viejos remedios, como el “polvo de cuerno de toro” y otras hierbas medicinales que se consiguen fuera del circuito farmacéutico.

Aunque se ha difundido la efectividad de ciertos medicamentos para el VIH y la influenza contra esta enfermedad, el antídoto contra el coronavirus se percibe todavía lejano.