Padres oaxaqueños se reencuentran con sus hijos en Guelaguetza Familiar

84 abuelitos viajaron desde Oaxaca para encontrarse con sus familiares que no veían desde que salieron de su lugar de origen en busca de oportunidades.

Padres oaxaqueños se reencuentran con sus hijos en Guelaguetza Familiar
Refugia García se reencontró el sábado con sus cinco hijos.
Foto: Iliana Salguero / Impremedia

Globos, flores, carteles y muchos regalos. Nada era suficiente para demostrar la emoción que unos 500 oaxaqueños sentían el sábado por la noche, mientras esperaban en un salón del centro de Los Ángeles para reunirse con sus padres tras décadas sin verlos.

A través de un programa estatal 84 abuelitos, conocidos como embajadores culturales, viajaron desde Oaxaca para encontrarse con sus familiares.

“Estoy esperando a mis papás, estoy emocionada, vine con mi hijo y mis cinco hermanos”, dice Eva Villanueva mientras se seca las lágrimas tras presenciar otros reencuentros de padres e hijos.

Cada vez que van a nombrar a un nuevo abuelito para salir de esa puerta, se emociona y la espera se le hace eterna para escuchar el nombre de sus padres, Francisco Villanueva y Refugia García de Villanueva, a quienes no ve hace 16 años.

No habían gestos suficientes para expresar el amor por las madres.

Su hermana, Catalina, está en la misma situación: “Estoy muy contenta porque ya los voy a ver, es mucha la emoción. Algunos de mis hermanos tienen más de 18 años de no verlos. Estamos felices de poder abrazarlos”.

De pronto suena el nombre de Doña Josefina López, que a sus 72 años ha viajado para reencontrar con sus hijas y su nieta.

Las mujeres se funden en un largo y emotivo abrazo e inevitablemente las lágrimas de felicidad las invaden.

“Tenía 25 años de no ver a mi mamá, me siento feliz de verla, tengo muchas emociones de verla otra vez”, cuenta Romana Venega, hija de Doña Josefina.

Su nieta, Catalina, era la más emocionada de reencontrarse con la abuela tras 12 años de ausencia.

Las palabras sobraron.

“Estaba desesperada por verla, se me hacían eterna las horas, ya quería estar con ella y abrazarla porque yo no pude estar cuando mi abuelito murió, ya quería abrazarla y besarla”, dice emocionada la joven de 32 años.

Y Doña Josefina también aprovechó para contar lo feliz que estaba, pero lo hizo a través de su hija, quien tradujo sus palabras porque ella casi no habla español, solo zapoteco.

“Me siento muy contenta, no creía que eran ellas cuando las estaba abrazando”, dijo la abuelita y muy sonriente agregó: “Me viene en avión y venía muy feliz”.

Casi una hora después de iniciado el evento llegó el turno de los Villanueva. Cuando escucharon los nombres de sus padres todos saltaron de su mesa y abrieron paso al ansiado encuentro.

“Ahora sí”, dijo sonriente Eva mientras se abrazaba con su hermana Catalina.

La señora Margarita Cruz fue la primera en reecontrarse con sus familiares el sábado.

El abrazo entre hijos y padres fue eterno y se cerró con una hermosa postal familiar luego de que los señores recibieran, al igual que el resto de los turistas, sus visas por 10 años para volver cuando quieran a visitar a sus familiares.

“Estamos muy felices y tranquilos, estamos contentos de estar con ellos”, afirma doña Refugia antes de empezar a cenar junto a sus hijos.

Y su esposo remata: “Muy felices estamos y está muy bonito acá”.

Junto a la familia Villanueva están desbordando felicidad los familiares de Rufina e Isabel Bautista, que acaban de abrazarlas por primera vez en casi 30 años.

Francisco Villanueva y Refugia García de Villanueva posan con sus hijos y nietos.

“Vine por mi mamá (Rufina) y mi tía (Isabel), después de 29 años de no verlas estoy feliz de poder abrazarlas”, dijo Bautista que llegó al encuentro con sus hijos Melissa y Jonathan, que por primera vez abrazaron a su abuela y tía. “Quiero agradecerle mucho al gobernador de Oaxaca y a la licenciada Aída Ruiz por todas las facilidades que nos dieron para poder verlas de nuevo”.

“No la he visto nunca y estoy feliz de conocerla, estoy muy emocionado por mi mamá, porque siempre había querido ver a mi abuela y a mi tía, este evento es lo mejor, me encantó”, expresa Jonathan, que no puede contener el llanto de la emoción.

Alrededor de ellos la fiesta continua, 84 abuelitos han viajado para ver a sus hijos, nietos y familiares.

Josefina López, de 72 años, compartió una cena con sus familia después de varios años sin verlos.

Los aplausos dan la bienvenida a un nuevo padre y una familia corre con sus regalos a abrazar de nuevo a aquellos que dejaron su tierra en busca de un mejor futuro, pero aquellos han venido a buscarlos para traerles todo su amor y un poquito de su Oaxaca amada.

Guelaguetza Familiar

El evento realizado el pasado sábado en el Salón Oaxaca del Centro de Los Ángeles fue el número 46 de otros similares que se han realizado por todo Estados Unidos, así lo explicó Aída Ruiz García, directora del Instituto Oaxaqueño de Atención al Migrante.

“Iniciamos con el gobierno del maestro Alejandro Murat Hinojosa, ya llevamos tres años con el programa y 1,198 visas aprobadas por 10 años”, comentó Ruiz García.

Emotivos momentos vivieron 84 familias oaxaqueñas.

La representante del programa agregó que unas 902 familias han sido reunificadas y ya tienen otros encuentros programados en Indianápolis, Nueva York y Los Ángeles en los próximos meses.

Sobre el proceso del reencuentro, la directora dejo muy claro que los abuelitos, a quienes denominan Embajadores Culturales, no pagan nada para obtener la visa para viajar.

“Nosotros no cobramos absolutamente nada, el gobernador les regala su visa, es gratuito el acompañamiento y los trámites que hacemos”, explicó, aunque aclaró que los gastos de transporte de Oaxaca a Estados Unidos sí los cubren los abuelitos o sus familiares.

Ruiz García afirmó que el programa está abierto para todos los adultos mayores que cumplan con los requisitos.

Rufina Bautista (d) e Isabel Bautista (i) son dos hermanas que viajaron desde Oaxaca para ver a sus familiares.

“Nosotros estamos recibiendo a los padres que tienen hijos indocumentados en Estados Unidos en todo el país, que no tienen la oportunidad de volver a ver a sus padres, el único requisito es que tengan 60 años y que acudan de manera personal al instituto para evitar intermediarios ya que todo el trato que le damos a la gente es personal”, indicó la directora.

“No escogemos a los señores, solo tienen que ir al instituto y dejarnos copia de pasaporte, copia de su acta de nacimiento, su comprobante de domicilio, su identificación y una copia del acta de nacimiento del hijo que van a venir a ver y cuántos años tiene de no ver a su hijo; muchos padres nos lo demuestran con el acta de nacimiento de un nieto que ya nació aquí y eso es un comprobante que no han visto al hijo”.

A través de este programa el Instituto Oaxaqueño de Atención al Migrante realiza el trámite y capacita a los padres de familia para que cumplan sus entrevistas en la Embajada de Estados Unidos que va de acuerdo con el programa

“Ellos (los padres) vienen aquí con todas sus costumbres y tradiciones que hay en cada comunidad; este es un programa estatal y todos los padres traen sus tradiciones, su idioma y las madres viene a cocinar a sus hijos y a transmitir esas costumbres a los nietos”.

Una vez que un abuelito ha visitado el instituto y presentado sus documentos el tiempo de espera dependerá de la fecha de la entrevista que disponga la embajada estadounidense.

Todas las visas otorgadas por este programa tienen vigencia de 10 años.