Agobia a padres convertirse en maestros por coronavirus

Reconocen que no es tarea fácil, y se sienten frustrados
Agobia a padres convertirse en maestros por coronavirus
Hilda Marella Delgado enseña a sus hijos Santiago y Valentin desde su casa debido al cierre de escuelas. (Foto cortesía).
Foto: Cortesía / Cortesía

Muchos de los padres de familia a quienes la epidemia del coronavirus ha forzado a convertirse en maestros de la noche a la mañana a partir del cierre de escuelas, se sienten frustrados al descubrir que enseñar a los menores no es tarea fácil.

No sé enseñar. No nací para enseñar. Ser maestro es una virtud. Ahora los admiro más”, dice Marian Reyna, una madre de dos menores de cinco y siete años.

A ella se le ha complicado más la enseñanza desde la casa porque no ha dejado de trabajar.

“Es horrible sentarse a hacer las tareas con ellos en el poco horario que a uno le queda. A la misma vez me dan pena mis hijos porque estamos hablando de su educación, pero uno no está listo ni preparado para enseñarles. Por más inteligente que seas, uno dice, cómo le enseño esto”.

Marian labora en el campo de préstamos hipotecarios, y aunque puede trabajar medio tiempo desde su casa, con el coronavirus, el trabajo se le ha incrementado.  A su esposo, quien es manager en un restaurante también le han salido más horas de trabajo de lo normal por el aumento en los pedidos de comida para llevar. Así que ninguno de los dos tiene el tiempo suficiente para enseñar a los hijos.

“Si eres un papá que no trabaja y estás descansado, tendrás el tiempo para enseñar. A mi se me hace complicadísimo, y menos con poco horario y sin saber técnicas de enseñanza”.

Hilda Marella Delgado dedica tres horas por día a la educación de sus hijos Santiago y Valentina. (Foto Cortesía)

Padres e hijos frustrados

Hilda Delgado, madre de Santiago de seis años y Valentina de nuevo años, dice que lo más difícil de ser maestra, es armarse de paciencia.

Una cosa es ser padre y madre; y otra, saber enseñar y tener la paciencia. Esta experiencia me ha hecho sentir más respeto para los maestros”, afirma.

Uno de sus mayores desafíos ha sido lograr que sus hijos participen porque a veces no le hacen caso. “Mi hija Valentina me dice, ‘así no lo hace la maestra. Se tiene que hacer así. No, tú no lo haces bien’. Se frustran ellos y yo también. Mi hijo ayer se puso el uniforme porque ya quiere ir a la escuela”.

Hilda ha tenido la suerte de poder trabajar desde su casa durante la cuarentena. Se ha organizado de tal manera que cada día dedica tres horas a enseñar a sus hijos. “Entre mi trabajo y ser maestra, termino ocupada entre 12 y 13 horas por día”.

Y agrega que siente que al enseñar a sus hijos está aprendiendo un nuevo sistema de aprendizaje. “Lo que yo aprendí y lo que enseñan ahora es totalmente diferente”.

Janzelle de ocho años, quien cursa el segundo año de escuela primaria, tuvo su primera clase virtual con sus compañeros de clase.(Foto cortesía).

No es fácil 

Janeth Hernández, una madre de dos niñas, Janzelle de ocho años y Jeanette de seis años, considera que el mayor reto de enseñar a los hijos en el hogar, ha sido tratar de compaginarlo con su horario de trabajo, aún cuando ella labora desde casa. “Tratar de hacer las dos cosas bien no es nada fácil”, dice.

También tiene un hijo de 19 años, André que cursa el segundo año en la  Universidad de California en Riverside. “Debido a esta pandemia y crisis de salud global, André está tomando todas sus clases online hasta junio”.

Janeth considera que para los padres que no hablan inglés es más complicado enseñar a sus hijos en la casa.

Si se me hace difícil a mi que hablo inglés. Los padres que no hablan este idioma se sienten perdidos. Hay unos que no tienen computadoras o no saben cómo navegar en el Internet”, dice.

Ese es el caso de Patricia Vásquez, una abuela de 52 años quien a partir de enero se hizo cargo de su nieta de nueve años que cursa el tercer grado de la escuela elemental.

“Se me complica ayudar a mi nieta porque no sé hablar inglés, y no tenemos Internet en la casa. Por fortuna, le prestaron una computadora en la escuela, y mi esperanza es que la asistente de la directora me oriente sobre cómo apoyar a mi nieta para que no se retrase más porque comenzó la escuela apenas en enero”.

Juan Muñiz Jr. de 17 años y su hermano Oliver de 14 años, estudian juntos sus clases de secundaria. (Foto Cortesía)

Adicción a videojuegos

Rocío Higuera, es un madre de dos adolescentes, Juan Muñiz Jr. de 17 años quien va en el último año de la secundaria y Oliver de 14 años que cursa el décimo grado.

“Dedican tres horas al estudio. Yo trato de no estresarme porque con el cierre de escuelas, el trabajo para los padres se nos ha doblado. Aparte de ser cocinera y lavaplatos, ahora me toca ser maestra”, dice.

Aunque reconoce que como sus hijos ya están en la secundaria son más independientes. “Yo solo estoy al pendiente de que cumplan con sus tareas. Les estoy recordando y preguntando si ya hicieron sus actividades y qué les dejaron”, comenta.

Sin embargo, hay algo que preocupa mucho a Rocío. “Los muchachos se están enviciando con los videojuegos. A las cinco de la tarde, mis hijos se juntan online con un equipo de compañeros de la escuela y se ponen a jugar hasta en la madrugada. Al principio, los dejamos, pero ya no nos gustó. Tenemos que establecer un límite a sus horas que le dedican a los videojuegos y ponerles otras actividades”, dice.

Ariel, quien cursa el primer grado en una escuela Montessori, es ayudado en sus tareas por su abuela Rosa Higuera. (Foto Cortesía)

Consejos para padres

Rosa Higuera, maestra jubilada de México y a quien le ha tocado hacerla de maestra de su nieto Ariel de siete años, durante la cuarentena por el coronavirus, dio los siguientes tips a los padres de familia que están enseñando a sus hijos desde casa.

  • Establecer un horario fijo todos los días para hacer las tareas.
  • Destinar un espacio en la casa donde no haya interrupciones.
  • Prepararse con anticipación, leer y revisar las actividades que van a hacer.
  • No hay que cansar mucho al niño. Si el niño no pudo, no exigirle más de lo que puede hacer. 
  • Tener mucha paciencia, y considerar que los menores también están viviendo una época difícil.

Como actividades extraescolares, sugiere hacer que los niños participen en las tareas del hogar para hacerlos sentir que son parte de la familia, invitarlos a jugar, dar una caminata, ver fotos, disfrutar de una película o programa en casa.

“Es duro lo que nos tocó vivir, pero no no podemos doblar. No hay que olvidar que los padres somos el ejemplo para nuestros hijos y pequeños en la familia”, dice la maestra Higuera.