Coronavirus lleva a católicos a poner altares en sus casas

En familia se conectan online a sus parroquias a escuchar misas y rezar el rosario durante Semana Santa

La familia de Ramón y Brenda Zamora y sus hijos Jonathan, Steven y Kimberly montaron un altar en su hogar por Semana Santa. (Cortesía Familia Zamora)
La familia de Ramón y Brenda Zamora y sus hijos Jonathan, Steven y Kimberly montaron un altar en su hogar por Semana Santa. (Cortesía Familia Zamora)
Foto: Cortesía Familia Zamora / Cortesía

El cierre de iglesias a causa de la pandemia del coronavirus, llevó a los feligreses de la Iglesia San Patricio en North Hollywood, un vecindario de Los Ángeles, a emprender una iniciativa muy original, la colocación de altares en sus casas durante la Semana Santa.

“Pusimos en el altar, una foto del Señor de Los Milagros, una imagen de Cristo Jesús que es venerada en Perú”, dice Hugo Cherre.

Hace casi dos o tres semanas cuando comenzó la cuarentena, Hugo, su esposa Liliana y su hijo Sebastián Cherre de 14 años, montaron el altar sobre una mesita entre la sala y el comedor de su casa en Santa Clarita, al norte del condado de Los Ángeles.

Liliana y su hijo Sebastián Cherre rezan en el altar que montaron en su hogar. (Cortesía Familia Cherre)

Desde ahí se conectan a la parroquia San Patricio por Facebook en el teléfono celular, y participan todos los días en la misa de las 6:30 de la tarde, y rezan el rosario a mediodía.

“Al estar enclaustrados, hemos tomado conciencia de que podemos comunicarnos con Dios desde donde estemos”, dice Hugo.

Liliana, su esposa, cuenta que el altar lo pusieron, siguiendo la recomendación del párroco de la Iglesia San Patricio, Nicolás Sánchez.

“Nos ha traído un poco más de espiritualidad y confianza para salir de esta pandemia”.

Hugo agrega que se sienten en manos de Dios. “Va a suceder lo que tenga que pasar. Y si nos toca, nos vamos tranquilos de este mundo”.

Su hijo Sebastián platica que se siente feliz de escuchar misa y rezar desde su casa al lado de sus padres. 

El padre Nicolás Sánchez de la parroquia San Patricio de North Hollywood carga la Cruz, el Viernes Santo de 2019. (Foto cortesía Parroquia San Patricio)

Se reaviva la fe

Desde el 16 de marzo se suspendieron las misas en la Arquidiócesis de Los Ángeles, que abarca no solo el condado angelino sino Ventura y Santa Bárbara; y es la más grande de todo el país con alrededor de cinco millones de católicos. El 24 de marzo se llamó al cierre de todas las iglesias para frenar la diseminación de la pandemia.

El párroco de la Iglesia San Patricio, Nicolás Sánchez, dice que la idea de los altares y de colocar hierbas verdes en las puertas de los hogares el Domingo de Ramos, se les ocurrió para tener contacto cercano con los feligreses y que puedan vivir la Semana Santa desde su fe, y de una manera única.

“Queremos que vivan la entrega, muerte y resucitación de Jesús desde los altares de sus hogares”.

Y al darse cuenta que la gente ha respondido, colocando altares y conectándose a la parroquia para rezar y orar, dice que han sentido un gozo comparable al de un padre cuando ve que su hijo empieza a decidir basado en su guía.

Al final, considera que los altares son una expresión de la fe de un pueblo vivo, aún en el encierro. 

Agrega que los creyentes viven sentimientos de miedo porque saben que el coronavirus le puede pegar a cualquiera, pero también de esperanza, porque se dan cuenta que el túnel tiene una luz.

“Hemos notado un avivamiento del sentimiento religioso. Así somos los seres humanos. En momentos de crisis, buscan en qué apoyarse y se acogen a Dios. Deseamos que cuando todo esto termine, esa fe y devoción se quede con nosotros”.

La parroquia San Patricio de North Hollywood en Los Ángeles coloco en sus bancas las fotos de los altares de las familias de feligreses. (Cortesía Bernabé Coreas).

Un altar que cambia

Ramón y Brenda Zamora junto con sus hijos Jonathan de 20 años, Steven de 9 años y Kimberly de 17 años, colocaron un altar en la sala de su casa en North Hollywood, al cual le cambian o agregan elementos religiosos de acuerdo a la celebración de cada día de Semana Santa.

“Decidimos traer la Iglesia a nuestro hogar ahora que no podemos ir”, dice Jonathan.

Sin embargo, ellos pusieron su altar desde el Miércoles de Ceniza, el 26 de febrero, cuando aún no se había declarado la emergencia por el coronavirus en California.

“Le pusimos hasta tierra del Río Jordán para recordar que polvo somos y en polvo nos convertiremos”.

El altar se ha convertido en parte de sus vidas. “Ahí escuchamos misa, y realmente nos ha unido como familia. Nos ha ayudado a expresar lo que sentimos”, dice Jonathan quien es un estudiante universitario de la carrera de Biología, pero que también trabaja. 

Ramón y Brenda Zamora pusieron un altar en su hogar con el apoyo de sus tres hijos. (Cortesía Familia Zamora)

Pero en esta cuarentena, sin poder trabajar ni ir a la universidad, dice que ha sido un tiempo de oración y meditación.

Su madre Brenda, reconoce que en estos tiempos difíciles, la fe y el amor a Cristo, los ha ayudado a evitar que caigan en pánico y los ha unido como familia.

“Cada día que cambiamos el altar, explicamos el significado. Platicamos como familia sobre lo que haríamos si esto se agrava. Y les aconsejo a mis hijos, que no hay que dejarnos llevar por el miedo sino que debemos estar sostenidos en la fe”.

Rina Coreas posa con su hija Arely en el altar que pusieron en su casa para celebrar Semana Santa.
(Cortesía Bernabé Coreas)

Mensaje directo 

Rina y Bernabé Coreas, son padres de seis hijos entre los 10 y 26 años, pero ha sido su hija menor Arely de diez años, la que más ha contribuido a poner el altar en su casa en North Hollywood.

“Debido a que no podemos entrar a la parroquia, pusimos el altar; y desde ahí por medio de Facebook hemos llevado las diferentes actividades que se celebran en el templo con motivo de Semana Santa”, dice Bernabé.

En su altar han colocado una cruz, la Biblia, candeleros y una imagen del Señor de la Misericordia, el cual es muy adorado en El Salvador de donde es originaria la familia Coreas.

“Ahí en el altar, rezamos el rosario por la noche y escuchamos misa a diario a las 6:30 de la tarde, y los domingos a las 12 del mediodía”, explica Bernabé.

Completa que la pandemia ha ayudado a las familias católicas a tener un reencuentro con Dios. “El mensaje nos ha llegado directo dentro de los hogares, y ha sido una bendición”.

Y con el altar en su casa, se sienten cerca de Cristo y más protegidos ante la pandemia.