Un llamado al Condado de Los Ángeles

Una coalición de 70 organizaciones - El Grupo de Trabajo para la Integración Migratoria or IITF - se ha unido para pedirle a las autoridades del condado ayuda urgente y específica para los inmigrantes, incluyendo a los indocumentados. La Opinión los apoya.

Sello del Condado de Los Ángeles
Sello del Condado de Los Ángeles
Foto: Cortesía

Demasiadas veces, en el transcurso de la pandemia que todavía está devastando el país, al distribuir paquetes billonarios de ayuda a la población, las autoridades dejaron de lado a los inmigrantes. Se trata de los residentes permanentes pero no ciudadanos, de los residentes legales protegidos por el programa DACA, de refugiados legales del plan TPS, trabajadores del campo contratados legalmente y sí,  también de indocumentados.

Este segmento de la población sufren del COVID-19 y sus corolarios más que otros, por tener bajos recursos y poco acceso a servicios de salud. Y también de cesantía, el desalojo de sus hogares, el incremento de la pobreza, la pérdida del seguro médico. Son parte de los grupos más vulnerables y marginalizados de nuestra sociedad.

Los gobiernos deberían reaccionar y cumplir con su deber de ayudar a la población aunque fuese por deseo de ayudar por razones humanitarias, lo que al parecer carecen.

En localidades sin contacto cercano con la población inmigrante que así discriminan, se podría explicar que no la conocen, que por eso la estereotipan y que es por eso que la apartan de su seno.

Pero en el condado de Los Ángeles, los inmigrantes son numerosos, no invisibles. Nadie puede pretender que no los conoce, que no se encuentra con ellos.

En el condado, uno de cada tres residentes es un inmigrante. Cuatro de cada cinco de ellos ha vivido aquí por diez o más años. Su base de consumo es de casi 110,000 millones de dólares por año. Contribuyen 38,000 millones de dólares en impuestos cada año.

Y la población inmigrante está en crisis. Peor que la de costumbre. Los programas vigentes de emergencia y ayuda financiera son totalmente inadecuados para afrontar sus necesidades.

Esto debe quedar claro: si no se asiste a los inmigrantes, si no son incluidos, Los Ángeles no podrá recuperarse. Ellos no recuperarán su poder adquisitivo; caerá el consumo en áreas clave como la industria alimenticia, el transporte, la construcción y muchas más. Y los gobiernos carecerán de fondos necesarios para llevar a cabo sus obligaciones. Estamos en esto juntos, lo querramos o no.

Es que los inmigrantes son parte inseparable de Los Ángeles y en muchos aspectos, a lo largo de los años, le dan su identidad y caracterizan a Los Ángeles.

Pero ahora, el condado tiene la posibilidad de corregir estos errores.

Es por eso que una coalición de 70 organizaciones – El Grupo de Trabajo para la Integración Migratoria or IITF – se ha unido para pedirle a las autoridades del condado ayuda urgente y específica para los inmigrantes, incluyendo a los indocumentados.

Son organizaciones comunitarias, grupos de apoyo a los derechos de los inmigrantes, congregaciones religiosas y proveedores de servicios directos.

En su liderazgo están CHIRLA – la Organización por los Derechos Humanos de los Inmigrantes, así como la coalición Translatin@, el Centro de Trabajadores Filipinos o el Consejo de Relaciones Estadounidenses Islámicas en Los Ángeles, entre otros.

Concretamente, piden a la Junta de Supervisores del Condado que invierta el 35% de los $1,900 millones de dólares que recibirá en el paquete del Plan de Rescate Estadounidense que aprobó el Congreso, para beneficio de la población inmigrante.

La Opinión se identifica con los objetivos de esta coalición y apoya sus requerimientos. Esa ayuda debe incluir aspectos económicos, institucionales y legales.

Con esa suma de aproximadamente 665 millones de dólares, el condado podrá proveer a las familias inmigrantes la información necesaria para su vida, a través de medios étnicos como La Opinión y las organizaciones comunitarias que los representan.

Los fondos se deben invertir en ayuda directa, compensación por desempleo, participación en los costos de vivienda y suministro de alimentos. Todo ello en carácter de urgencia.

Si el condado no actúa en este sentido, marginará aún más a este segmento, de por sí ya muy afectado, de la comunidad de Los Ángeles. Y el tiempo apremia.