Editorial: Violencia de género, una lucha constante

Casi 1.800 mujeres fueron asesinadas por hombres en 2019 en EEUU

La violencia doméstica aumentó durante la pandemia de Covid-19.
La violencia doméstica aumentó durante la pandemia de Covid-19.
Foto: Shutterstock

La violencia de género es otra de las epidemias enquistadas en nuestra sociedad. De allí la gran importancia de abogar constantemente por recursos y políticas que rompan con un ciclo vicioso que no solo destruye familias sino que termina en tragedia por la pérdida de vidas inocentes.

Precisamente al comenzar octubre, el Mes de la Concientización sobre la Violencia Doméstica, nos hacemos eco de un reporte del Centro de Políticas para la Violencia (VPC), que tristemente recoge cifras desgarradoras: casi 1.800 mujeres fueron asesinadas por hombres en 2019 en diversas partes de Estados Unidos.

A nivel nacional el 91 por ciento de las mujeres ultimadas fueron víctimas de alguien conocido que en la mayoría de los casos eran personas con quienes sostenían una relación de pareja. Y para colmo de males, las armas de fuego fueron el instrumento más usado para estos crímenes. En el 58% de los casos ellas recibieron impactos de bala en el transcurso de incidentes que empezaron con discusiones que luego se salieron de control.

Aunque el reporte no detalla el número de víctimas hispanas, sabemos perfectamente que este sector de las minorías enfrenta una dura batalla contra la violencia machista.

Son muchos los factores socioculturales en nuestra comunidad que aún tienen a la mujer sometida a estigmas y en condiciones de vulnerabilidad.

Todos sabemos que las consecuencias de la violencia doméstica se manifiestan mucho más allá de las paredes de los hogares porque es como un cáncer que se propaga de generación en generación. Es por eso que urge abordar los feminicidios en todos los frentes posibles. El Congreso federal tiene actualmente la oportunidad de renovar una legislación que brinda protección a la mujer.

Se espera que dentro de pocos días el Comité Judicial del Senado convoque una audiencia para discutir la Ley contra la Violencia a la Mujer (Violence Against Women Act, VAWA) que ha estado engavetada desde que caducó la autorización de la misma en 2019.

La renovación de VAWA juega un papel crucial porque a través de la medida el gobierno federal otorga millones de dólares para subvencionar programas que salvan vidas porque están exclusivamente destinados a detener la violencia doméstica, la agresión sexual, el acoso, y ayudar a las sobrevivientes de este flagelo.

De hecho, las cifras oficiales indican que las tasas de violencia doméstica disminuyeron en más del 50% entre 1993 y 2008 después de que VAWA se convirtiera en ley.

Ya hace unos meses la Cámara Baja aprobó su versión sobre esta iniciativa, ahora solo queda que el Senado haga lo propio.

Ahora más que nunca urge prestar atención a esta problemática, ya que otra de las secuelas de la pandemia del Covid-19 es precisamente la violencia intrafamiliar. Hay que poner un coto a los feminicidios.