Aaron Paul y Vince Gilligan entregan una gran carta de amor a los fans, pero…

“Toda gran serie de televisión explica la trama completa en su episodio piloto”. Así lo dice Brett Martin en su libro Hombres Fuera de Serie. Si se tratase de definir la frase que define la historia de Breaking Bad esa podría ser la dicha por Hank cuando invita a Walter a una redada de una laboratorio de metanfetamina diciéndole que así le pondrá sabor a su vida. A partir de ese momento la historia toma su primer giro que llevará a Walter a reencontrarse con Jesse Pinkman.

Se sabe que el personaje interpretado por Aaron Paul iba a desaparecer durante la primera temporada de la mencionada serie, pero una huelga de guionistas que apresuró el final de la nueva serie de AMC lo salvó y la respuesta del poco público que se había enganchado a esta nueva historia fue el segundo indicio para que Vince Gilligan siguiera con él, sin saber que a 11 años del estreno, y a 6 años del final, de Breaking Bad, este personaje volvería a tomar vida en una película para Netflix.

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La historia de El Camino: A Breaking Bad Movie es sencilla: comienza justo después del final de la serie cuando vemos a Jesse Pinkman huyendo de la granja neonazi donde, en contra de su voluntad, se la pasó cocinando la famosa metanfetamina azul. La felicidad en su rostro es innegable, pero su primer encuentro con la realidad le muestra que el camino que ha emprendido aún no termina para él. A partir de ese momento, Jesse comenzará un viaje para dejar su pasado atrás, aunque este lo persigue a pasos agigantados. Durante esta aventura se cruzará con personas clave como Badger y Skinny Pete quienes demuestran el valor de la amistad al ayudar a su amigo a escapar pese a no saber si logrará salvarse. Además, Jesse revivirá momentos claves de su vida de los últimos años, como cuando a producir y traficar droga.

A través de dos horas, Vince Gilligan nos lleva por un arriesgado camino que está marcado por una constante búsqueda de la redención y del perdón a través de un personaje claramente dañado. Pero no es la parte física la que importa, sino la emocional. Esta vez nos muestra un lado diferente de la historia ya que no hay personajes pusilánimes con delirios de grandeza: esta vez todo gira en torno a un viaje interior para deshacerse de todos esos vestigios que carga el protagonista.

Con ese giro en la historia, Aaron Paul retoma al personaje de Jesse Pinkman deshaciéndose de todo lo que caracterizaba a esta figura para entregarnos a alguien destrozado, dañado y sin una razón clara para vivir. Aunque en principio esto supone un riesgo enorme, Paul conoce tanto a Jesse que después de unos primeros minutos sabes que la esencia está ahí, pero que ese tiempo quedó atrás si quiere seguir avanzando.

En la parte técnica y sin grandes sorpresas, Gilligan demuestra nuevamente su habilidad en la dirección haciendo que la ciudad de Albuquerque retome su importancia como personaje como solo pocos directores y creadores saben dotarle esa capacidad a sus escenarios. Al mismo tiempo, Dave Porter da esa atmósfera musical clave dentro de la serie.

Pero…

No hay duda que esta película es solo un pretexto para darle un cierre, o no, a la historia de uno de los protagonistas de la serie, pero su forma de narrar y abordar esta historia puede dividir a los fans al explorar un terreno más emocional que nunca fue retratado de esta manera en las 5 temporadas de Breaking Bad.

La película logra salir bien librada al no sentirse como un episodio largo de la serie modelo, pero desafortunadamente peca de estar tan ligada a este universo que por si sola no funciona como bien ya lo había advertido su creador y no generará buenas reacciones ante aquellos fans casuales de la serie o entre aquellos arriesgados que den play con el propósito de engancharse a la historia y comenzar de cero.

Por otra parte, es innegable el paso del tiempo que no perdona a los actores. Así que aquellos que se vayan sumando a lo largo de los años a esta historia, tendrán que justificar y otorgar esa licencia creativa a las notorias diferencias que hay en la parte física respecto a la serie con este película para centrarse en la historia si no la quieren pasar mal.

Veredicto

“La vida es lo que haces de ella”, es una de las grandes frases de El Camino: A Breaking Bad Movie, la película con la que Vince Gilligan demuestra que esta es tan solo una carta de amor hacia el personaje de Jesse Pinkman, notándose el cariño que tiene hacia él, al comprender la fragilidad del ente más puro y transparente, hasta donde es posible en una serie como Breaking Bad, pudo existir. Pero a la vez, logra salir bien librado cerrando algunos cabos sueltos sin nunca pretender justificar las acciones del personaje al que él mismo dotó de mayor humanidad dentro de este universo; solo recalca que tal vez el camino que él tomó ya estaba trazado y que inconscientemente cada decisión que tomó, o no, lo llevó hasta ese final.

¡Esta es la historia que no sabíamos que necesitábamos!