La figura de la madre en el centro de las críticas en esta nueva y sombría miniserie – The cry

La mujer embarazada y madre de bebés ha sido desde siempre un personaje peculiar en las historias de suspenso y terror. Su situación de vulnerabilidad la ha llevado a protagonizar infinidad de películas donde es acechada por distintas amenazas, ya sean sobrenaturales o no. Figura central de clásicos como El bebé de Rosemary (1968) o La mano que mece la cuna (1992), la madre suele ser dividida entre su lado más indefenso y puro, y aquella maniática villana cuya locura la lleva a lugares impensados. En el medio, nada pareciera existir.

Acerca de la maternidad, la culpa, los estereotipos y la condena social promovida por los medios de comunicación, es que nos habla este nuevo thriller psicológico de la BBC protagonizada por Jenna Coleman (Doctor Who; Victoria).

Todo comienza algunos meses después de que la maestra de primaria Joanna (Coleman) da a luz a su primer hijo, Noah, fruto de su relación con el político Alistar (Ewen Leslie). La pareja, que vive en Escocia, decide regresar al pueblo natal del marido en Australia con el fin de que éste pueda recuperar la tenencia de su hija adolescente, Chloe, a quien su ex esposa se llevó tras descubrir que Alister le era infiel con Joanna. Luego de un largo e incómodo viaje en avión, donde Joanna pierde la paciencia tras el llanto constante del pequeño, los protagonistas realizan unas compras para abastecer su estadía en la casa de la madre de Alistar. Pero lo que parecía una salida normal termina convirtiéndose en el inicio de una pesadilla cuando su bebé desaparece misteriosamente del auto, donde Joanna lo había dejado durmiendo por unos minutos.

La historia se divide desde un comienzo en varias lineas temporales, una en modo flashback que cuenta como comenzó la relación extramatrimonial entre Joanna y Alistar, otra donde se desarrolla la investigación por la desaparición de Noah, y la última, en el futuro, mientras Joanna es juzgada por lo que aparentemente sucedió con el caso de su hijo.

A simple vista, la pareja recuerda un poco a la del caso real de Madeleine Mccann, la niña inglesa de 3 años que fue secuestrada cuando se encontraba de vacaciones, en 2003. Al igual que sucedió con este impactante caso, donde los padres de Madeleine fueron declarados sospechosos, todas las miradas recaen en Joanna y Alister, quienes se convierten en la comidilla de las redes sociales y los programas periodísticos.

En sintonía con otras miniseries con perspectiva de género, como Alias Grace de Netflix, se hace un gran hincapié en el discurso de la mujer y como éste siempre es cuestionado por una estructura de poder que tiende a sospechar de su veracidad.

La serie también hace un excelente trabajo al momento de explorar los mitos en torno a la maternidad. Ningún ser humano nace con un “instinto materno” y las madres no son perfectas, claro está. Sin embargo, las mayores responsabilidades en el cuidado del bebé siguen recayendo en aquel rol y si algo trágico sucede con éste, la sociedad ya ha encontrado a su culpable.¿Dónde estaba la madre cuando sucedió aquello?“, es quizá, una de los primeros cuestionamientos que solemos escuchar.

El estrés post parto, una situación muy común luego haber acumulado tanta adrenalina y ansiedad, aquí le juega a Joanna un punto en contra, dado que su irritabilidad y angustia no es bien vista ante los ojos de desconocidos que esperan ver a una madre full-time desbordando felicidad y ternura aún cuando lleva semanas sin dormir.

Podemos decir que The Cry es un relato sólido, inquietante e impredecible hasta el último momento. Sus pequeños detalles oníricos le otorgan un toque interesante y distinto de otros thrillers sobre desapariciones. Aunque su mayor virtud sin duda tiene que ver con el inmenso trabajo actoral de Coleman, y como su personaje logra desencasillarse de los tipos de madres de la ficción, brindando una imagen honesta y por sobre todas las cosas, humana.