La secuela deja cuerpo y alma para funcionar pero…

Si se pudiera hacer un equivalente en el cine de terror a las películas de ensamble como Avengers en el cine de superhéroes o The Expendables o la saga de The Fast and the Furious en el género de acción, It: Chapter Two definitivamente lo sería. Esta película es grande en todos los sentidos; desde un aspecto narrativo (que incluye la parte actoral) hasta la parte técnica, definitivamente es una suerte que exista una cinta del género en la actualidad con todo este talento y presupuesto involucrados. Quizá lo más cercano a ella sea la franquicia de The Conjuring, con sus respectivos spin-offs, pero ni siquiera James Wan ha sido capaz de replicar esa sensación de evento fílmico que Andy Muschietti ha construido alrededor de It. Considerando lo anterior, It: Chapter Two está llena de todos los excesos (para bien o para mal, ya depende de la opinión de cada espectador) que los fans de estos personajes, de Stephen King y del género esperan ver en el enfrentamiento final entre el Club de los Perdedores y Pennywise.

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En It: Chapter Two, el Club de los Perdedores regresa a Derry después de que Mike (Isaiah Mustafa) los contacta para avisarles de la reaparición de Pennywise (Bill Skarsgård) en el pueblo. Esto ocasiona diferentes reacciones entre ellos, siendo Stanley (Andy Bean) el único que no puede soportar dicha noticia y quien termina suicidándose a raíz del miedo que siente por el retorno de Pennywise. Aunque al inicio el resto del grupo también se siente abrumado por la noticia, eventualmente todos coinciden en que lo mejor que pueden hacer es quedarse y derrotar, de una vez por todas, al monstruo que los marcó desde hace 27 años.

La primera impresión que el espectador tendrá al ver It: Chapter Two es el de una producción más grande y más costosa que la primera parte de la historia. La película definitivamente se regocija en el mayor presupuesto que tiene a su disposición gracias al éxito de la cinta original. Aquí, las secuencias de acción, los efectos especiales e incluso el elenco involucrado son de primer nivel y el director Andy Muschietti se asegura de utilizar cada dólar que tiene a su disposición en crear escenarios surrealistas y escalofriantes para Pennywise y los Perdedores. Quizá es por esto también, que la historia de la secuela se siente menos íntima que en la primera cinta, ya que favorece el espectáculo y los sustos sobre el desarrollo de los personajes involucrados.

Lo anterior es una ventaja y una desventaja para la adaptación de It en la pantalla grande, ya que el impacto emocional que puede proveer Chapter Two depende totalmente de qué tan familiarizada esté la audiencia con el primer capítulo de la historia. It: Chapter Two infiere que todos sus espectadores están familiarizados con la dinámica y los lazos que los Perdedores formaron durante su niñez. Suponiendo lo anterior, a partir del prólogo (con una secuencia que marca el tono más adulto y gráfico que tendrá la secuela y que cuenta con una breve pero intensa participación del director Xavier Dolan) el guion sólo se dedica a aumentar los niveles de gore y violencia durante toda su duración. Dejando a un lado las interacciones más íntimas entre los personajes que enriquecieron de manera significativa It: Chapter One, It: Chapter Two se decanta por la grandiosidad que puede proveer Pennywise y el resto de la mitología basada en el libro de Stephen King.

Afortunadamente, en medio de todo el espectáculo hay un elenco sumamente talentoso que aprovecha cada momento que tiene en pantalla para brindarle un poco de complejidad a cada uno de sus personajes. Como es de esperarse, James McAvoy y Jessica Chastain comandan cada una de las escenas en las que aparecen, siendo Chastain, en específico, quien destaca por continuar el sutil despliegue de vulnerabilidad que Sophia Lillis imprimió en el papel de Beverly Marsh desde la cinta original. No obstante, son Bill Hader, James Ransone y Jay Ryan quienes más brillan en esta secuela, lo cual es impresionante considerando la sobreabundancia de talento actoral que existe en este proyecto. Por supuesto, tampoco se puede dejar de mencionar la intervención de Bill Skarsgård como Pennywise, quien a pesar de tener un tiempo limitado en pantalla (a comparación del resto del elenco), sigue siendo espeluznante gracias a la forma tan macabra con la que interpreta sus diálogos y a la habilidad que tiene para ir de la comedia al horror en cuestión de segundos.

Quizá el clímax del fan service que contiene esta cinta sea el cameo que tiene el mismo Stephen King, el cual aparece en una escena un tanto meta en la que su personaje comenta la incapacidad de Bill (McAvoy) para escribir un final decente en su carrera. Para aquellos que no están al tanto del chiste, King ha sufrido duras críticas respecto a este tema durante toda su carrera, lo cual resulta un tanto irónico en una cinta cuyo desenlace es la parte más floja de todo el proyecto. Si bien la secuencia final está llena de tensión y todos los monstruos y horrores que un fan del terror esperaría ver en el enfrentamiento final contra Pennywise, es justo la última escena del payaso la que resulta un tanto decepcionante por la manera tan simple en que se resuelve el conflicto, lo cual es un problema que surge gracias a la fidelidad que el guion muestra hacia el material original.

Veredicto

Por si sola, It: Chapter Two es sólo una película de terror con un alto presupuesto y un destacable elenco, pero vista como la segunda parte de una historia que empezó a contarse en 2017, la secuela es una experiencia sumamente entretenida y y que completa una historia que hasta la fecha es la mejor adaptación de los libros escritos por Stephen King.  Gracias a talentosos actores y actrices (en las versiones adultas y jóvenes de estos personajes que además están encabezados por la reveladora interpretación de Bill Skarsgård como Pennywise) el remake de It en dos partes que logró Andy Muschietti perdurará al paso del tiempo y se convertirá en un referente del género de terror para futuras generaciones.