La serie más cruda y perturbadora que encontrarás en Netflix – Perfume

No hay dudas que el 2018 fue un gran año para las adaptaciones televisivas y Netflix no se ha quedado atrás en ello. El Gigante de Streaming sorprendió en la última mitad del año con el estreno de The Haunting of Hill House, una adaptación moderna de la popular novela de Shirley Jackson que logró reinventarse gracias al ingenio narrativo de su creador, Mike Flanagan. Pero cuando creíamos haber visto todo lo mejor en materia de series, la plataforma vuelve a sorprendernos con la adaptación de otra gran obra clásica, esta vez traída a nosotros desde Alemania.

Basada en la novela homónima de Patrick Süskind que fue llevada al cine en 2006El Perfume se apodera de la idea central que relaciona los asesinatos con las fragancias para entregarnos una historia oscura y perturbadora como pocas.

La miniserie de 6 partes producida por Constantin Film (Resident Evil) y transmitida internacionalmente por Netflix comienza con el macabro asesinato de una bella cantante de la localidad rural del Bajo Rin llamada Katharina Läufer, cuyo cuerpo mutilado es hallado en la piscina de su casa por su vecino y amigo de la juventud,  Roman Seliger (Ken Duken). Cuando la investigadora Nadja Simon (Friederike Becht) llega a la zona del crimen, pronto descubre que no se trata de un tipo de asesino habitual. A Katharina le han cortado sus axilas, sus genitales y el cuero cabelludo con el fin de extraerle las glándulas sudoríparas y todo indica que aquella podría ser solo una de varias victimas.

Las principales sospechas recaen en un grupo de viejos amigos del colegio integrado por Seliger y su esposa, Elena (Natalia Belitski), el proxeneta Thomas Butsche (Trystan Pütter), Daniel sin dientes Sluiter (Christian Friedel) y el extraño perfumista Moritz de Vries (August Diehl). Durante su juventud, los 6 habían estado obsesionados con la novela de El Perfume y con su protagonista, el huérfano Jean Baptiste Grenouille, quien asesinaba a mujeres vírgenes para poder extraerles su aroma. El fanatismo de estos adolescentes había llegado tan lejos que incluso formaron su propio club, donde se dedicaron a convertirse en expertos en fabricar perfumes y poder identificarlos con los sentimientos.

Una vez que el cuerpo de la cantante aparece, la pandilla ya adulta vuelve a reunirse y poco a poco los secretos más atroces salen a la luz.

El Perfume nos presenta un microcosmos profundamente siniestro, donde hasta la más pura inocencia infantil es corrompida de forma sádica y gráfica. Sus protagonistas se encuentran inmersos en un círculo de violencia, misoginia, perversidad y resentimientos del que nunca han podido salir. A medida que avanza la investigación, vamos conociendo la personalidad de cada uno de ellos mediante la combinación de flashbacks que evidencian el origen de su unión y cómo han llegado a convertirse en lo que son hoy. “Somos lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros“, reza una de las frases más conocidas del filósofo Jean-Paul Sartre, y vaya que esta historia le da la razón.

Pero más allá de los demenciales protagonistas que casi parecen formar parte de la arquitectura de este pueblo infernal, la serie no intenta ser una ficción de personajes. Aquí, el misterio central esta bordeado por el modo en que las esencias aromáticas pueden ser usadas para la manipulación humana. La composición perfecta de sustancias puede hacernos viajar en el tiempo y traer a la memoria los recuerdos más lejanos, influyendo en nuestras decisiones y sentimientos. Un interesante disparador que la historia ahonda con la ayuda de un narrador omnipresente y el título de cada episodio que representa una fase en la creación del perfume.

A la oscuridad de los personajes del pueblo y la crudeza de las imágenes, debemos sumarle la intervención de la fría detective Nadja, quien también protagoniza una subtrama relacionada con su triste pasado y la relación extramatrimonial que mantiene con su jefe. Al igual que el asesino de la novela alemana, Nadja ha sido una niña huerfana, pero su sentido del olfato no podría ser más distinto. ¿Una detective con anosmia (perdida de la capacidad olfativa) metida en un caso policial sobre aromas? Sí, esta serie juega todas las cartas posibles.

La adaptación de El Perfume es una ficción distinta, que aprovecha la marca dejada por el asesino Grenouille en la literatura y lo lleva directo al siglo XXI en una tétrica reelaboración que logra mantener en vilo al espectador hasta el final. Los fanáticos del género criminal que se sientan atraídos por ella se encontrarán con una producción que armoniza todos sus elementos narrativos y estéticos en pos de una historia intensa y descarnada.