Navidad junto a Emilia Clarke, con una historia cliché cargada de reflexión, pero…

Bella época la que tenemos siempre a finales de año, pues cuando Diciembre llega a nuestra vida también lo hacen de manera intrínseca el amor, la alegría, la dicha y las ganas de vivir, pues el ambiente y la magia que posee esta festividad, invade a todos por igual. Y es también gracias a esta fecha tan especial, que llegan un sinfín de historias que abordan la importancia de la Navidad, sobre lo que representa, sus orígenes y a la par, la enseñanza y consolidación de los valores primordiales que imperan sobre la blanca alegoría. Justamente eso es lo que nos muestra la nueva cinta de Universal Pictures, Last Christmas (Last Christmas: Otra oportunidad para amar): Navidad, redención, amor y mucha reflexión.

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La trama se centra en el personaje de Kate (Emilia Clarke), una mujer joven con grandes complejos de narcisista que suele tomar siempre la decisión menos acertada en su vida, lo cual la ha llevado a tener un desorden en su día a día. ¿Su último error? Haber aceptado un trabajo como duende de Santa Claus en un centro comercial. Sin embargo, y como suele ocurrir, el destino la lleva a conocer a Tom (Henry Golding), circunstancia que cambia por completo su vida, aunque para Kate, todo resulta ser demasiado bueno para ser cierto. Aunque tal vez sea momento de dejar que la vida realice un bonito milagro navideño…

La cinta es dirigida por un ya conocido personaje dentro del género de la comedia, Paul Feig, cineasta a quien recordamos por las películas Bridesmaids (2011), A simple favor (2018) o la nueva versión de Ghostbusters (2016), en esta ocasión, de la mano de un guión escrito en conjunto por Emma Thompson (quien además participa en la cinta) y Bryony Kimmings. Se nos muestra una historia que contiene los elementos clásicos y básicos que debe mantener una cinta netamente navideña: un personaje en busca de redención y sueños, el clásico héroe que promete salvar el día, mucha magia y alegría en el ambiente, tragedia y reflexión para curar y una romántica época que entremezcla cada uno de los ingredientes. Como tal, la cinta es un esbozo de alegría para el corazón, pues dentro de su simpleza, permite conectar con lo que sucede en pantalla, encariñado al espectador con la relación de estos personajes, empujando cada situación hacia el borde de la felicidad.

Propiamente la canción Last Christmas, de Wham!, involucrando al místico George Michael, sirve de carruaje y punto de partida para llevar una historia cargada de un discurso sobre el hecho de que nunca es tarde para cambiar, para amar, para redimirse de los errores del pasado y buscar la felicidad, en familia y con pareja. Así de simple y funcional, situaciones que permiten al espectador la reflexión y el replanteamiento sobre los propósitos sobre los que se vive, ya que indudablemente se conecta y más en fechas que evocan la pura calidez del corazón.

La sensiblería está presente, cargada con muchas dosis de melancolía, romance y empalagosa dulzura.

Pero…

La cinta de Paul Feig no se permite despegar e ir más allá de su mera linea argumental, desaprovechando el potencial de su reparto, con personajes de molde y sin mayores atribuciones, en una historia que solamente se encarga de palomear los rubros básicos para una comedia romántica y no indagar sobre los aspectos psicológicos y fundamentales que abundan en la actualidad sobre las relaciones, los límites y miedos, el éxito y el fracaso, el compromiso y demás cuestiones: desafortunadamente no nutren de la manera adecuada al desarrollo de Last Christmas, dejándola en un falso despegue, y aunque cumple con el cometido de entretener en una época navideña, sus aspiraciones quedan cortas y no trascenderá de forma singular. 

Emilia, por su parte no encuentra un personaje que le permita explorar más allá de su confort actoral, pues Kate se muestra cansina con su acto narcisista, el odiar a todo lo que la rodea en realidad no le permite deslumbrar: es gracias al apoyo de Henry Golding, con su humor y carisma, que los elementos entre ambos encuentran un soporte adecuado, pues en sí la trama no termina por encontrar una fortaleza durante su duración. De igual forma el personaje de Emma Thompson da la sorpresa y se roba parte del show, pues aunque en un principio su interacción es meramente la de una madre preocupada y algo molesta; es gracias a su forma sutil de sátira y humor que la vuelve adorable y entrañable.

Sobra decir que el desenlace deja bastante que desear y lo que comenzó con un gran impulso al estilo icónico de George Michael termina por derrumbarse de forma abrupta.

En resumen

Last Christmas es una cinta netamente navideña. Su propósito es alegrar y concientizar al espectador sobre la vida, el amor y los sentimientos propios que emergen de una comedia de este estilo, lo cual consigue sin chispar; permite entrar en el modo cálido del ambiente decembrino aunque lamentablemente se queda en una sola adoración y se derretirá con la llegada de la dulce primavera.