No es lo peor hecho en Netflix – Made in Mexico

El pasado viernes 28 de Septiembre, Netflix estrenó uno de sus shows que más ha levantado polémica previo a su estreno, y el cual sigue haciéndolo ahora que ya está disponible en la plataforma; por supuesto que hablo de Made in Mexico, un nuevo reality show que retrata la vida de algunos miembros de la élite mexicana que radican en la Ciudad de México y de algunos extranjeros que buscan su lugar dentro de este círculo social.

A través de 8 episodios conocemos la vida de 9 integrantes: Pepe, Kitzia, Carlos, Liz, Columba, Chantal, Shanik, Roby y Hanna –si quieres conocer sus perfiles da click aquí– quienes se exponen frente a las cámaras para revelar quién es cada uno de ellos dentro de la sociedad mexicana, su propósito de vida y por supuesto sus debilidades.

Pero, ¿cuál es el problema que hay en torno a este show? El retrato de una realidad QUE EXISTE dentro de un país donde casi el 10% de su población vive en pobreza extrema y casi el 50% de su poblaciónn vive, solamente, en la probreza, una vida que no es un sueño, es una imposibilidad total. Pero aún con ello es necesario entender que Made in Mexico no pretende ser un reflejo de México como país, pretende ser una ventana de exposición para aquellos afortunados, la cual busca servir para dotarles de un poco de empatía con todos aquellos que estamos por debajo de su círculo social.

¿Esto funciona? La respuesta clara es NO. ¿Por qué? Porque los problemas que se exponen parecen tan alejados de cualquier persona, que parece imposible sentir un poco de relación afectiva a personajes tan planos y sin contrastes; y sí, hablo de personajes porque eso son al ser parte de un reality show, el cual como lo dice su nombre hay una parte de realidad y una parte de espectáculo.

Y sumado a ello, sacan a relucir conductas como el machismo, la misoginia y el malinchismo. Desafortunadamente, estas actitudes son reales y existen, lo ideal es que no fueran parte de nuestro imaginario colectivo; la realidad es que lo son, pero lo peor es que las reflejan como una conducta normal de la sociedad mexicana, algo a lo que parece estamos acostumbrados y que nunca vamos a cambiar.

Entonces, ¿por qué Netflix se atrevió a hacer un show así en México? Porque es claro que este formato vende, el morbo vende. En los últimos años uno de los programas más exitosos de la TV restringida en México y Latinoamérica ha sido Acapulco Shore, la versión mexicana de la franquicia Shore que debutó MTV en 2012. Este dato refleja el claro interés por seguir a un grupo de desconocidos en su día a día en una serie de actividades poco cercanas al espectador promedio. Pero, en realidad, este no parece ser el único hecho por el cual existe. Se deja entre ver que su propósito es el mercado internacional y la idea de vender que México es un país, o mejor dicho la Ciudad de México, es una capital con potencia para ser parte del primer mundo. ¿Esto es banal? Claro que lo es, eso no se puede ocultar, pero es el interés obvio de su existencia y no se sale de los cánones que un programa de su formato pretende ser: el reflejo de una vida inexistente para el resto del mundo, mucho drama y resoluciones que podrían hacerte sentir empatía con sus protagonistas.

Al igual que con Club de Cuervos, Ingobernable y La Casa de las Flores, Netflix vuelve a retratar a la alta sociedad, pero esta vez el éxito entre sus usuarios mexicanos no será alcanzado. ¿Por qué? Porque no se mira desde la burla a una clase alta, de ridiculizar lo que son; esta vez esa clase lo hace desde un pedestal de desprecio hacía quienes pueden darles el éxito que buscan.

En conclusión, como reality cumple con exponer el drama, el conflicto, las confesiones sentimentales y todo lo que caracteriza al formato, pero en contenido es hueco, no hay una conexión importante con sus protagonistas y con su realidad, está hecho para que fuera de México sí crean que Polanco es nuestro Beverly Hills y que el Bosque de Chapultepec es nuestro Central Park.

Me gustaría destacar que la producción es de EE.UU., gente involucrada en realitys como Ink Master, Project Runway, Top Chef, The Real Word, The Bachelor, The Real Housewives, Big Rich Texas y The Real L World que son solo algunos de los ejemplos de este formato que han conseguido gran éxito. Por lo mismo, se destaca su manejo de la cámara y la manera de retratar la Ciudad de México dándole el lujo que el mismo show pretende, y en cuestión de sonido destaca, enormemente, comparado con otras producciones mexicanas de Netflix.