¿Por qué el legado de la serie se arruinó con la octava temporada? – Game of Thrones

Seis domingos llenos de emoción, intensidad, dolor y decepción fueron los que se vivieron hasta el día de hoy con la última temporada de Game of Thrones. La historia que prometía un final épico de principio a fin no cumplió la espera de casi dos largos años en donde sabíamos no había vuelta atrás.

Desde su estreno en 2011 hasta su final, GOT se consolidó como la serie más importante de la década, convirtiéndose en un fenómeno cultural como hace muchos años no se veía en la televisión, mismo que se complementó perfectamente con las redes sociales –en específico Twitter– donde la emoción se generaba previa, durante y al final del episodio. Alegrías, tristezas, frustraciones, enojos y críticas se vertían al momento, realizando una conversación como nunca había pasado.

El fenómeno de Game of Thrones es medianamente comparable a lo que sucedió con los finales de Breaking Bad, Lost o incluso el de Friends. De hecho es más cercano a la serie Dallas (1979), misma que llegó a marcar 53.3 millones de televidentes en el episodio final de la tercera temporada titulado A House Divided, cuando alguien sin identidad revelada disparó al personaje J.R. Ewing generándose la famosa expresión Who Shot J.R.?, momento que después sería homenajeado por Los Simpson con la figura del Sr. Burns.

En comparación, GOT marcó ratings en la televisión de pago que no se habían registrado y también en esta nueva era de plataformas digitales. Pero sin importar todo lo generado a lo largo de 8 años, debo decir tristemente que la octava y última temporada de la serie no es la mejor de esta historia; incluso podría decirse que no es la mejor temporada comparada con cualquier otra serie. Pero, ¿a qué se debe todo esto?

En primer lugar debo reconocer la importante figura de George R.R. Martin, el creador de A Song of Ice and Fire, historia en la que se basó este universo televisivo. Los 5 libros publicados fueron fundamentales para crear y sentar las bases de todo, pero la fama que le dio la adaptación afectó a su ritmo de trabajo para la creación de los dos últimos libros, mismos que se supone cerrarán la saga literaria. Por ende, esto repercutió directamente a la adaptación de David Benioff y D.B. Weiss.

Sin material original para la séptima y octava temporada, los showrunners comenzaron a crear el final como si se tratase de un fan fiction. Se dice que el camino fue planteado por George R.R. Martin, pero que la escritura final fue de ellos, por lo cual el final televisivo que vimos será muy diferente a lo que leamos en los próximos años. Con este nuevo manejo de la historia se arruinaron los arcos de todos los personajes al tener menos tiempo en pantalla y se provocaron situaciones verdaderamente inverosímiles.

La trama política y la traición quedó sumida bajo los escombros del romance con tinte melodramático y la espectacularidad de las grandes batallas llenas de fuego y sangre que protagonizaron los dragones. El elemento fantástico es grandioso, pero su abuso fue precisamente eso, UN ABUSO en pro de entregar lo más espectacular a nivel visual y cubrir las fallas del guión.

La lucha de Daenerys en no convertirse en una gobernante como su padre, o como los mismos Lannister, se rompió en los últimos dos episodios por una traición del mismo Jon Snow, el cual no fue castigado. Por su parte Cersei Lannister, la villana que siempre jugó el Juego de Tronos al estar un paso adelante de todos con un plan B, murió sin eso y redimida como cualquier otro villano de telenovela. Jon Snow siempre luchó por el bien común, contra todo y sin ánimo de obtener nada, ahora no luchó por temor a su propia reina. Tyrion, el hombre más inteligente de todos con los diálogos más intensos, quedó relegado a un consejero inútil que traicionó aquella frase que muchos acuñan a Napoleón Bonaparte: “La inteligencia de un hombre no se mide de la cabeza al suelo, sino de la cabeza al cielo”. Y así podría seguir con todos, pero sin duda lo peor fue construir al villano mas inútil de la historia: Euron Greyjoy.

Es posible que David Benioff y D.B. Weiss decidieron no llevar Game of Thrones a 10 temporadas, como muchas veces se rumoreó que HBO pensaba hace tiempo, porque ellos ya habían sido fichados por LucasFilm para una nueva trilogía de Star Wars. Aunque el anuncio se dio en febrero de 2018, este tipo de acuerdos se vienen trabajando con anterioridad, es así que por esta misma razón –sumado al backlash– ellos decidieron no seguir desarrollando una nueva serie llamada Confederate.

Aún con sus errores, HBO marcó en la historia de la televisión un nuevo capítulo con Game of Thrones, una serie que será referencia por muchos años y que será el rival a vencer del siguiente fenómeno televisivo que nos tocará vivir. ¿Ya se imaginan cuál será?

PD: ¡Gracias por estos 8 años!