Tarantino en su momento más entretenido

Death Proof (A prueba de muerte, 2007) es la sexta película en la filmografía de Quentin Tarantino. Como una de las dos cintas que conformaron el proyecto conocido como Grindhouse (el cual fue codirigido por Robert Rodriguez), Tarantino rinde homenaje a los slasher y a las películas de serie B de la década de los sesenta donde comúnmente se trataban temas violentos y se explotaba la imagen femenina. Como es de esperarse, Tarantino le imprime su propio sello al proyecto al reivindicar a las mujeres de su historia, las cuales se convierten en el depredador en este juego del gato y el ratón que mantienen con el asesino. Si algo demuestra Death Proof es la gran maestría que el popular realizador tiene para crear atmósferas y generar tensión a partir de la dirección que le da a sus actores y del uso que le da a la cámara en las secuencias de acción.

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En Death Proof, Kurt Russell (Guardians of the Galaxy Vol. 2) interpreta a un doble de acción llamado Mike. En un bar, Mike conoce a un grupo de chicas al cual seduce y convence de su inocencia. No obstante, al final de la noche, Mike acosa a las chicas en la carretera con la intención de asesinarlas. Tiempo después, Mike decide elegir a otras jóvenes como sus siguientes víctimas; sin embargo, en esta ocasión, las mujeres le demuestran a Mike que no sólo él es capaz de divertirse al manejar un auto.

Death Proof marca el inicio de la fascinación de Quentin Tarantino con los dobles de acción. Gracias a la relación profesional que mantuvo con Zoë Bell desde que la actriz se desempeñó como doble de Uma Thurman en Kill Bill, Tarantino incluyó constantemente el tema de los dobles de acción en su filmografía, siendo Death Proof el ejemplo más notorio de lo antes descrito. Mitad slasher, mitad película de serie B, la genialidad de Death Proof radica en la vuelta de tuerca que tiene lugar en la segunda parte de la cinta. Tal y como lo menciona uno de los personajes, Mike McKay (Russell) es un asesino en serie que, en lugar de utilizar un hacha para matar a sus víctimas, hace uso de su auto para satisfacer sus macabros deseos.

Y aunque la primera hora de la cinta sugiere que este slasher se desarrollará como cualquier otro del género (incluyendo escenas que convierten a la mujer en un simple objeto), Tarantino decide darle poder y autonomía a sus personajes femeninos, igualando así sus oportunidades de supervivencia ante la amenaza que representa Mike para ellas. Lo anterior resulta innovador en un género que comúnmente se caracteriza por tener damiselas en apuros que terminan sucumbiendo a las perversiones de sus respectivos acosadores. Además, durante la segunda hora, existe un visible contraste en la forma en que Tarantino encuadra a su elenco femenino, el cual deja de ser el objeto de placer visual para convertirse en individuos que controlan su propio destino.

A diferencia de sus otras producciones, Tarantino no tiene grandes pretensiones con Death Proof, pero esto también funciona a su favor, ya que esta resulta una de las películas más dinámicas y entretenidas de toda su carrera. Gracias a las complejas secuencias de persecución en auto que vemos en pantalla, Tarantino comprueba por qué es uno de los directores más originales que existen actualmente; su manera de filmar, apegándose lo más posible a la realidad sin usar CGI en el proceso, así como la dirección que hace de su elenco, permite al realizador recrear escenarios de ensueño que son propios del cine de otras décadas y que no sólo provocan nostalgia en el espectador, sino que también sirven como homenaje a todas esas películas que vinieron antes y que le sirvieron como inspiración.

Asimismo, Death Proof le da la oportunidad de brillar a Zoë Bell en su debut como actriz, pero sobre todo, nos recuerda la razón por la que Kurt Russell es uno de los actores legendarios de la industria al interpretar un papel digno de sus días como protagonista e icono de Hollywood. Aunque es considerada como la película más sencilla de Tarantino, es justo esta característica lo que hace de Death Proof su cinta más accesible y por ende, un excelente punto de partida para aquellos que no conocen el trabajo de este genial director.