#TourDeCineFrancés: Una introducción accesible y entrañable a Edmond Rostand

Dirigida por Alexis Michalik, Edmond (2018) es un relato ficticio de cómo el poeta Edmond Rostand escribió su obra más famosa, Cyrano de Bergerac, en 1897. Es importante mencionar que a pesar de estar inspirada en el autor, Edmond no parece tener intenciones de recrear exactamente la realidad; por el contrario, el guion prefiere tomar esta breve etapa de la vida de Rostand para tejer una comedia entrañable que sirve como una divertida introducción a una de las obras más importantes en toda la historia de la literatura francesa.

https://www.youtube.com/watch?v=BehtPGjnfoA

Situada en París, durante el invierno de 1897, la película inicia con un Edmond Rostand (Thomas Solivérès) que sigue afectado por las críticas que recibió su última pieza, La Princesse Lointaine. Esto ha ocasionado un bloqueo de escritor en el joven autor, quien ahora además tiene la presión de pagar las deudas que su familia le genera. Sin embargo, Rostand es obligado a escribir de nuevo cuando Constant Coquelin (Olivier Gourmet), un famoso actor de teatro, lo obliga a participar en su nuevo proyecto. Sin una idea en mente, Rostand se aprovecha de la relación platónica que mantiene su amigo Léonidas Léo Volny (Tom Leeb) con Jeanne d’Alcie (Lucie Boujenah), una joven vestuarista, para escribir la obra que Coquelin le encargó. Y aunque esta decisión termina inspirando al joven autor, también comienza a generarle problemas con su esposa Rosemonde Gérard (Alice de Lencquesaing) al ser él quien escribe las cartas de amor que Volny envía a Jeanne todos los días.

Para aquellos que no conocen el nombre de Edmond Rostand, Edmond es una introducción muy accesible al autor y su obra, ya que la película juega con el género de la biopic hasta llevarlo al terreno de la comedia e incluso al de la comedia romántica. Al ser más flexible en su representación de personas de carne y hueso, la película no se siente como una clase de historia (evitando así un error muy común en las adaptaciones de este género). Por el contrario, Rostand resulta un personaje sumamente entrañable por la torpeza e ingenuidad que despliega durante todo su proceso creativo. Este retrato sin duda podría parecer simple a algunos espectadores, pero, dentro del contexto de la cinta, la interpretación que Thomas Solivérès (Mon poussin) hace del autor funciona porque el tono del filme nunca tiene intenciones de ser solemne o serio y mucho menos de representar fielmente aquello que sucedió durante esos años.

Solivérès está acompañado de un elenco que hace un gran uso del diálogo y la comedia física para que el humor se sienta ágil en todo momento. Olivier Gourmet (Sage femme) como un orgulloso pero simpático Coquelin y Tom Leeb (Papillon) como el guapo pero torpe Léo Volny son quienes más destacan gracias a la relación cercana que mantienen con el personaje principal. Mientras Coquelin sirve como refuerzo para explorar el conflicto externo (escribir la obra de teatro) de Rostand, Volny sirve como catalizador de su conflicto interno (su necesidad de ser admirado) y quien eventualmente le presenta a la que será su musa durante el montaje de Cyrano de Bergerac.

Uno de los aspectos más interesantes de la cinta es la exploración –un tanto sutil– que hace de la relación tan apegada que un escritor puede llegar a desarrollar con sus personajes. A través de su relación platónica con Jeanne d’Alcie (Boujenah), el público tiene la oportunidad de ver cómo Edmond se enamora de nuevo con el oficio de escritor gracias al personaje de Roxane que existe dentro de Cyrano de Bergerac. Este acercamiento al proceso creativo del autor está presente en toda la película, siendo el montaje de la obra de teatro una versión más grande de este mundo ficticio que Rostand necesita crear para darle sentido a su vida. Tal y como se lo explica a su esposa una vez que esta se entera de la inspiración que obtuvo gracias a otra mujer, Rostand, como artista, necesita cometer estas “infidelidades” para seguir creando, lo cual es una hipótesis que en la cinta está tratada en un tono humorístico pero que sin duda es una afirmación que ofrece espacio para un profundo análisis de estos mundos reales y ficticios que los escritores viven hasta que la división entre ambos se vuelve bastante borrosa.

Si existe una crítica hacia la cinta es que en su intento por ser lo más comercial posible esta posee algunas escenas de comedia fácil, ocasionando cameos innecesarios como el de Anton Chekhov (Micha Lescot) o clichés acerca de la masculinidad que podrían evitarse en la actualidad, como aquel que ve al hijo de Coquelin convertirse en mejor actor después de perder su virginidad con una prostituta. A pesar de estos tropiezos, el guion también escrito por Michalik en su debut como director, tiene una energía que nunca decae y que todos los actores siguen con creces. Asimismo, gracias a un vestuario majestuoso y a los formidables escenarios y locaciones que recrean París de 1897, Michalik da la impresión de haber creado una cinta mucho más cara de lo que probablemente fue.

Veredicto

Si bien Edmond Rostand no es tan popular fuera de Francia como otros escritores clásicos de aquella nación, Edmond sin duda será una presentación muy efectiva del autor y su magnum opus a un público nuevo. Gracias a una historia entretenida y a interpretaciones entrañables, Edmond es una biopic que satisfará a distintos tipos de audiencias con el romance y la comedia que ofrece a través de esta recreación ficticia del primer montaje de Cyrano de Bergerac.