Una comedia regular que no tiene mucho que celebrar

Es fácil entender por qué Anjelica Huston se avergonzaría de estar en una película como Poms(Mejor que nunca). La cinta dirigida por Zara Hayestiene nobles intenciones, pero su representación de la vejez nunca va más allá de la caricatura a través de una comedia de pastelazo que está muy por debajo del talento de todo su elenco. No obstante, vista como una feel good movie sin mayores aspiraciones, Poms funciona gracias al trabajo de las actrices involucradas, quienes dan lo mejor que sí a un guion que no les agradece su trabajo en absoluto.

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Al inicio de Poms, Martha (Diane Keaton) vende todas sus pertenencias para mudarse a una comunidad de retiro llamada Sun Springs. Durante su primera noche en este lugar, ella conoce a Sheryl (Jacki Weaver), quien además de ser su vecina, organiza noches de póker entre los residentes y vive a escondidas con su nieto Ben (Charlie Tahan). Cuando Martha es obligada a formar parte de un club, ella decide abrir su propio grupo de porristas y así cumplir su sueño frustrado de la juventud. Sin embargo, la encargada del lugar, Vicki (Celia Weston), resultará un obstáculo en los planes de Martha, ya que ella no solo ve esta actividad como algo obsceno, sino también como un riesgo físico para las ocho mujeres que deciden formar parte de este club.  Lo que MarthaSheryl no imaginan es que después de volverse una sensación de internet por todas las razones equivocadas, ellas tendrán que buscar la ayuda de la joven Chloe (Alisha Boe) para reivindicar su imagen en una competencia oficial de este deporte.

Siempre será una buena idea escribir guiones que le den oportunidad a actrices veteranas de ser el centro de atención. Y quizá este es el mayor logro de Poms: juntar a artistas de la talla de Diane Keaton, Jacki Weaver, Rhea Perlman y Pam Grier en un proyecto entretenido que también da la impresión de haberse filmado en un ambiente donde todas las involucradas pasaron un rato divertido. Y sí, aunque la película es absurda de principio a fin, Poms resulta una feel good movie en toda la extensión de la palabra ya que nunca se entrega a lo sombrío que pueden resultar algunos de los temas que trata, empezando por la enfermedad que padece su protagonista.

A pesar de esto, una vez terminada la cinta, el guion escrito por Zara Hayes y Shane Atkinson deja una sensación de vacío al no atreverse a ir por completo en la dirección que sugiere constantemente con el personaje de Martha (Keaton). En una de las escenas más memorables del filme, Vicki (Weston) le pregunta a la protagonista el motivo de su llegada a Sun Springs, a lo cual ella responde: “¡Solo vine a morir!”. Este humor negro, que se atisba en varias escenas del proyecto, sugiere una comedia más arriesgada y con más ingenio similar a Bring It On (2000) y Mean Girls (2004); pero otras veces –y que son la mayoría– Poms solo se conforma con las risas fáciles que abusan del carisma de su elenco y que llegan a ridiculizar a todos los personajes por completo.

La MVP de la película es Jacki Weaver, quien incluso cuando está interpretando a un personaje que se encuentra muy por debajo de sus habilidades como actriz, hace de Sheryl el papel más memorable de la cinta y quien nos otorga el vínculo emocional más importante de la historia a través de la amistad que forma con Martha. Escenas como la del hospital (en la que Sheryl consola a su amiga después de enterarse de su padecimiento) o la del reencuentro entre ambas después de varias semanas de no hablarse le dan al filme el toque de humanidad que necesita para no perderse entre tanto artificio.

Bien dicen que el camino del infierno está pavimentado de buenas intenciones y Poms no es la excepción. A pesar de contar una historia de mujeres que buscan reafirmar su individualidad a pesar de su edad, el usual carisma de Diane Keaton no puede reemplazar los esbozos de personajes que presenta el guion y lo predecible que resulta la historia desde un inicio. La experiencia que deja ver Poms se resume perfectamente en la misma escena en la que Martha confiesa que solo llegó a Sun Springs para morir. En ella, entre risas fingidas que disfrazan la verdad, su némesis le sugiere que debería tener mayores aspiraciones para el resto de su vida. ¡Si tan solo la directora hubiera escuchado este consejo para su película…!