Una segunda temporada con una muerte importante: la de la esencia del show – Barry

Ok: Barry es la serie sobre un asesino a sueldo que descubre, en medio de una depresión, su vocación por la actuación, batallando contra todos lo que lo quieren reventando gente. Esto en la primera temporada: delirante, presentándonos a Bill Hader como un actor con más facetas que las de un palurdo de SNLEl tema es que en realidad esta ERA esa serie: luego de ganar sus Emmy, la intención parece haber virado hacia la demostración de que pueden -también- ser dramáticos.

Este es nuestro análisis de la recién terminada segunda temporada.

1. Primero tuvo toda la onda

La entrega inicial había terminado de una forma tal que permitía la protección artística total de la serie, siempre y cuando no continuara. Pero prosiguió y hete aquí la cuestión del cómo seguir, hacia dónde apuntamos: el guión y la dirección se basaron únicamente en Barry, el resto de los personajes quedaron tan en segundo plano que cuesta que no causen hastío.

2. ¿Podemos escapar de lo que somos?

Bill Hader se puso en un plano poco gracioso con momentos muy intensos, bien actuados, pero fuera de lugar para el show. Henry Winkler se perdió totalmente, dejó de lado sus actitudes exageradas y extrañas para ser un tipo que fluctúa entre la depresión y la manía. Sally vuelve a ser insoportable, pero casi ni la vemos y no empatizamos con nada de lo que le ocurre en su intento por ganarse un lugar como mujer empoderada. Fuches es solamente un niño caprichoso, irracional e impulsivo. Pero lo imperdonable: NoHo Hank pasa a ser un simple imbécil, un payaso.

3. ¿Acá estaba el camino a seguir?

Justamente Sally saca a flote una relación abusiva con quien fuera su esposo, muy desarrollable, muy profunda, donde ella se plantea cómo hacerla pública, dándole cierre y -eso- es lo que la mayoría de las víctimas viven. Finalmente es la pepita de oro ignorada, fuente de inagotable flujo creativo.

4. ronny / lily

En resumen, y no spoileando, el único que “mejora” y mucho es Barry, pero hacia lo dramático y poco gracioso (nada gracioso, para ser realistas). El cliffhanger final nuevamente recae en Gene Cousineau, pero ya es dirigido a la destrucción total.

Lo que hace más inverosímil la elección del perfil de la segunda temporada es el episodio 5 titulado ronny/lily, donde la comedia de la primera entrega reaparece con lujo de detalles. La realidad pasa a un tercer y lejano lugar, mientras el protagonista y su “mentor/traidor” se embarcan en la misión de asesinar (o no) al novio de la exmujer del detective John Loach, con consecuencias y resoluciones graciosísimas.

5. ¿Qué vendrá?

En la tercera entrega la relación entre Gene y Barry deberá replantearse con un Fuches sobrevolando como ángel destructor de todo lo bueno. Dependerá de qué tipo de camino deseen seguir, esperando que lo definan entre la comedia y el drama: este híbrido de dramedy no estaría funcionando.

Por favor, no la rematen.