Critican proposiciones electorales de San Francisco según su impacto comunitario

En un foro convocado por la organización Urban Idea, se mencionó que en la elección del 8 de noviembre en San Francisco estará en juego el balance político de la ciudad

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Critican proposiciones electorales de San Francisco según su impacto comunitario
El foro de Urban Idea dedicado a analizar las proposiciones electorales que se votarán el 8 de noviembre en San Francisco.
Foto: Fernando A. Torres / La Opinión de la Bahía

Una amplia variedad de proposiciones, algunas de tono progresista, otros conservadoras, estarán a consideración de los votantes de San Francisco este 8 de noviembre. Las próximas elecciones podrían dar continuidad a las actuales políticas del ayuntamiento o cambiarle el rumbo a una ciudad plagada de problemas.

En estos comicios se presentan 24 medidas y 63 candidatos buscan puestos públicos. Tan variada y abultada es la oferta política que el Departamento de Elecciones de San Francisco ha enviado un ‘libro’ de más de 300 páginas para guiar a los votantes.

Para ayudar en la larga selección de opciones y candidatos, diversas organizaciones comunitarias han comenzado a organizar foros y reuniones. Tal fue el caso hace algunos días de Urban Idea, un grupo de intelectuales que trabaja por el desarrollo y las alternativas económicas.

Los participantes concordaron en la importancia de los comicios porque podrían determinar la dirección política de una ciudad avasallada por crisis sociales como la vivienda, los desalojos, el desplazamiento, los sin-casa y el abuso policial. También se podría definir quiénes lograrán la mayoría en el gobierno municipal: si los aliados del alcalde Ed Lee, identificados como los moderados, o el bloque opuesto al actual gobierno, los progresistas.

En la presentación de los panelistas, dos temas se repitieron constantemente: uno fue la de Lee en el proceso electoral y el otro la influencia del dinero en las elecciones.

“¿Donde está el alcalde, qué está haciendo en estos momentos? Nunca escuchamos nada de él. No he visto el nombre del alcalde en ninguno de los panfletos con los cuales nos bombardean. Hay demasiado en las boletas de San Francisco y este ‘demasiado’ afectará la vivienda, el gasto municipal, el financiamiento de la infraestructura, impuestos, la policía, la probidad del gobierno local”, dijo

la moderadora del evento Rose Aguilar, de la radio KALW.

El periodista del SF Examiner Joe Fitzgerald Rodríguez respondió diciendo que la popularidad del alcalde “es tan baja” que un apoyo de él podría ir en contra del candidato como “un beso de la muerte”. La aprobación del alcalde “tal vez no beneficiaría a los candidatos que él apoya”, dijo Rodríguez.

La presencia del dinero como la mayor influencia en las lecciones fue otro de los temas. Los panelistas destacaron que las actuales leyes municipales que rigen las donaciones monetarias en la política hacen difícil saber quiénes están exactamente detrás de las contribuciones.

El nombre del conocido millonario e inversionista en el área tecnológica Ron Conway se repitió varias veces durante la presentación. Según un informe de la organización Empleos con Justicia, entre 2004 y 2015 la industria tecnológica gastó $3.6 millones en contribuciones políticas. De esta cantidad, un 26% fue donado por el propio Conway. Durante su mandato, Lee ha recibido 10 veces más dinero ($427.625) de la industria de la tecnología que su predecesor, Gavin Newsom,

“Él [Conway] es el poder detrás del trono del Ayuntamiento. Es un problema mayor para el progreso de la ciudad de San Francisco como Donald Trump lo es para el país”, dijo David Talbot, uno de los asistentes y fundador del conocido sitio de internet Salon.

Los panelistas también concordaron que las propuestas D, H, L y M que le quitarían poder al alcalde, son en esencia un referéndum y una respuesta al desempeño del Ayuntamiento en estos últimos años.

La Proposición D le prohibiría al supervisor asignado por el alcalde -cuando hay una vacante- postularse para un periodo completo. La H establece un defensor público con 25 empleados para investigar las quejas sobre los servicios y programas de la ciudad, para nombrar al jefe de la Oficina de Quejas civiles, instancia que se ocupa de las objeciones públicas a la conducta policial, problemas en las citaciones legales, contrata a expertos e investiga los archivos. La L le permitiría a los supervisores elegir a tres de los siete miembros de la Agencia Municipal de Transporte (en la actualidad el alcalde los elige a todos) y la proposición M crearía una comisión para la vivienda de siete miembros. Los supervisores elegirían a tres de ellos, el alcalde a tres y el contralor a uno.

“En tierra de millonarios, estamos en la zona de impacto (ground zero) de la desigualdad. La gente está asustada todo el tiempo y no veo que esto cambie… se ha empeorado. Lo que está en juego en estos momentos es si la gente se siente parte de la ciudad, aguantando, esperando si los van a echar y rezando para que no suceda. Una mayoría son ancianos porque es un buen negocio ir a los edificios donde la gente ha vivido por 30, 40 años y echarlos a patadas. Muchas de las personas que vemos en la calle son ancianos”, dijo Julie Levak, directora del sitio de internet VanishingSF.

Levak añadió que “hay muchos millonarios apoyando las proposiciones Q y R. La Q busca prohibir carpas o tiendas de campaña en la vía pública (una forma de sobrevivencia de indigentes y personas sin hogar) y se conoce como “Casas, No Carpas, pero por supuesto no hay casas”, dijo Levak. La R crea una unidad policial especial para delitos en los barrios de la ciudad. Levak también informó que la lista de espera para conseguir un albergue público tiene 910 nombres y la mitad de ellos tienen más de 50 años de edad.

“La gente lee sobre estas historias y piensa que a ellos les puede pasar lo mismo. La diferencia entre los millonarios y nosotros es que ellos nunca piensan en que ‘esos podríamos ser nosotros’.  Gente como [los supervisores] Mark Farrell y Scott Wiener, quienes apoyan estas medidas, nunca piensan que ‘esos podríamos ser nosotros'”. Lo que está en juego es si la gente va a sentir que tienen un hogar en la ciudad o no”, concluyó Levak.

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