Blondie: indomable

La banda de Debbie Harry presentó su nuevo álbum en LA

Existe un halo especial cuando se ve en un escenario a un o una artista legendaria, que lleva décadas al pie del cañón y que aún no se rinde.

A sus 66 años, Debbie Harry continúa demostrando que es la reina de una generación musical que lideró al mando de Blondie, la banda creada en 1975 (aunque un año antes ya actuaba con los mismos integrantes, pero bajo otro nombre).

Cuando en la noche del miércoles, en el Club Nokia, Harry y su quintento de músicos -que se hicieron cargo de dos bajos, una guitarra, una batería y teclados- repasaron su carrera de cinco décadas (sí, ha leído bien: cinco décadas), la energía inmediata que se apoderó del lugar fue, en una palabra, electrificante.

Clásicos como Dreaming, Call Me, Atomic, Rapture, Maria y, por supuesto, Heart of Glass, que cerró el concierto, siguen sonando con la misma fuerza.

Por supuesto, Debbie Harry ya no puede enloquecer con sus movimientos a la audiencia.

En su lugar deja que su eterna simpatía enloquezca a sus seguidores -de todas las edades y procedencias, con una notable presencia de baby boomers (una mujer de unos treinta y pocos años trajo a su hijo de un año) y latinos jóvenes- y que la banda apabulle de forma eficaz y contundente con solos simplemente extraordinarios, como sucedió con el curioso cover de Sharp Dressed Man, original de ZZ Top.

Blondie se encuentra de gira promocionando su más reciente álbum, el primero en ocho años, Panic of Girls.

De él se desprende todo tipo de sonidos, tanto tradicionales dentro de la banda como la excelente Mother, que fue interpretada con notable elegancia, como más falsamente contemporáneos, como Wipe Off My Sweat, que hace uso de ritmos latinos por razones que escapan a mi comprensión (aunque el solo de guitarra española que acompañó la interpretación de este olvidable tema fue más que correcto).

Otras canciones del nuevo disco fueron Horizontal Twist y D-Day, nuevamente sendas acertadas apuestas de exportar el sonido que los lanzó a la fama a finales de los 70 y durante toda la década de los 80 a un nuevo siglo.

Los principales representantes del género pop de hoy en día, especialmente sus estrellas femeninas, más proclives al desfile de modas esperpénticas o a las polémicas personales que a la creación de buena música, deberían estudiar en la Universidad Blondie, donde aprenderían que lo que realmente importa es el amor y la pasión por el trabajo bien hecho. Debbie Harry y los suyos lo siguen haciendo. Año tras año. Década tras década.