Con dos caras latinas

Antes, a Vermont llegaban mayormente hispanos estudiantes y profesionales, hoy lo hacen numerosos trabajadores agrícolas

BURLINGTON, Vermont – En los últimos años la población latina ha aumentado significativamente en Vermont, uno de los estados del país con menos presencia hispana. La nueva migración tiene una cara distinta a la de los profesionales y estudiantes hispanos que hacen del ‘estado de las montañas verdes’ su casa.

Ahora, trabajadores agrícolas llegan atraídos por oportunidades de empleo en granjas locales. La nueva ola de inmigrantes ha creado retos para los latinos de Vermont. El debate en esta población es sobre cómo incorporar y ayudar a sus más recientes miembros, quienes tienden a vivir aisladamente en las granjas.

Constancia Gómez, por ejemplo, profesora de español en el distrito escolar de Rochester, llegó a vivir a Vermont procedente de Buenos Aires, Argentina, hace 11 años. Ella asegura que la naturaleza y el campo son lo más bonito que tiene el estado.

Pero lamenta que la comunidad latina esté fraccionada. “Algunos hispanos nos reunimos para cenar o charlar de vez en cuando, pero no existe realmente una unión”, dijo Gómez, de 34 años, madre de una niña de dos años. “En el pasado se intentó formar una organización que nos representara, pero no se logró porque cada uno estaba muy ocupado en sus cosas”.

La población hispana en Vermont aumentó en un 67.2% en los últimos 10 años y las ciudades donde más se concentran los hispanos son Burlington (2.39% de la población), South Burlington (1.63%), Essex (1%), Colchester (1.1%), y Rutland (0.7%).

Randy Capps, sociólogo y demógrafo de la organización Políticas Migratorias, describió a Vermont como un estado con poca industria por lo que puede resultar menos atractivo a nuevos inmigrantes.

“Este estado en particular, como los ubicados en Nueva Inglaterra, tienen más granjas, lo que tiene mucho que ver, en términos de diferencia con otros estados, en donde la inmigración ha crecido más significativamente por las oportunidades de trabajo”, dijo el experto.

A nivel universitario, existe una notable cantidad de estudiantes extranjeros que asisten a la prestigiosa Universidad de Vermont. De acuerdo a la Asociación de Educadores Internacionales, 1,022 alumnos extranjeros contribuyeron a la economía del estado en 2009 con $28.9 millones gracias al pago de matrículas, aranceles y gastos de estadía.

La tranquilidad de Vermont en general contrasta con la situación que viven los trabajadores de las fincas lecheras, quienes en un 80% provienen de México. La Oficina de Granjas de Vermont estima que alrededor de 2,000 hispanos trabajan en este sector, que surte más de la mitad de la demanda de productos lácteos en el estado.

Uno de esos trabajadores es Danilo López, quien llegó hace tres años desde Chiapas, México, para trabajar en una finca lechera de Vermont donde ganaba $700 por quincena, trabajando siete días a la semana, 14 horas al día.

Según el joven, uno de los problemas que enfrentan como trabajadores es el aislamiento.