En Highland Park reviven obra mural

Artistas y autoridades logran rescatar la memoria cultural del vecindario

El brillo de la pintura nueva en vibrantes tonos café plasmados en las paredes del edificio AT&T llamaban la atención de cualquier transeúnte que pasaba la mañana de ayer por la esquina del 1207 de la avenida 56, esquina con la calle Meridian, en Highland Park.

Algunos vecinos del lugar no lo habían notado antes porque estuvo cubierto de grafiti durante muchos años, pero ayer la belleza del icónico mural History of Highland Park regresó para adornar el panorama de este vecindario del noroeste de la ciudad.

Con la restauración de este mural creado hace más de 30 años, no solamente revivieron las paredes del edificio, sino “la memoria pública de toda una comunidad”, dijo una de las creadoras de esta obra, la artista Judy Baca, quien junto a otros artistas como Joe Bravo, Sonya Fe y Arnold Ramírez pintaron originalmente esta obra en 1977.

“Yo acababa de regresar de entrenar en el centro Siqueiros en México, cuando comencé a trabajar en esta obra, sumamente influenciada por el muralismo de los tres grandes: Siqueiros, Rivera y Orozco”, compartió Baca con La Opinión acerca de sus influencias artísticas al crear este mural que refleja parte de la historia de Highland Park y de Garvanza, el sitio que alguna vez fue el lugar predilecto de artistas locales.

“El muralismo es, de alguna manera, una forma de arte muy mexicana. Y es importante, porque es una manera de mantener la historia presente para futuras generaciones, que está disponible para todo el mundo. Es memoria pública”, subrayó la artista chicana.

Tomó 40 días, cuatro pintores y $78,000 dólares donados por AT&T para poder restaurar el mural. Pero sobre todo, una nueva ordenanza de la ciudad, impulsada por el concejal del Distrito 14, José Huízar, iniciada en 2007, con el propósito de “mantener a la ciudad de Los Ángeles como la capital de murales en el mundo”, puntualizó el político, quien ha presentado por lo menos 19 mociones en apoyo para restaurar y permitir más murales en la ciudad.

“La restauración de este mural es un recordatorio de que debemos crear una ordenanza que permita fomentar la creación de más murales en propiedad privada, para que nuevos artistas puedan crear arte alrededor de la ciudad”, señaló Huízar, cuyo distrito cuenta con el mayor número de murales en la ciudad, concentrados particularmente en el área de Boyle Heights.

Algunos de los más entusiasmados con la restauración del mural fueron los miembros del equipo de futbol americano de la preparatoria Fanklin, ya que pudieron ver reflejadas en la obra las caras de sus antecesores, los jugadores que hace más de 30 años representaron al equipo justo como ellos, que orgullosos portaban el uniforme durante la develación del mural.

Antonia Higareda, una vecina del lugar, se mostró contenta de poder contar con este mural en la calle donde vive. “Es nuestra responsabilidad cuidarlo por otros 30 años más”, aseguró. “Debemos de protegerlo de los vándalos para que no lo dañen, reportando inmediatamente cualquier incidente”.

Entre los que defienden la misión de restaurar y preservar obras de arte está Felipe Sánchez, gerente de operaciones del Social and Public Art Resource Center (SPARC), quien compartió que en 2008 la ciudad de Los Ángeles junto con el condado habrían gastado en conjunto aproximadamente 70 millones de dólares en remover grafiti de las calles.

“Lo que nosotros queremos es tan solo un 1% de ese presupuesto para implementar nuestro programa de rescate de murales y así preservar el legado de arte público en Los Ángeles”, manifestó Sánchez.