Enfermeras suman apoyo a su huelga

Logran la solidaridad de más de 21 mil trabajadores de la salud en California

La huelga más grande de enfermeras y trabajadores de salud de Kaiser Permanente de California se realizó ayer con el apoyo de 17,000 enfermeras registradas de la Asociación de Enfermeras de California.

En total, se estima que más de 21,000 enfermeras y empleados de salud no acudieron a su trabajo en solidaridad con los 2,500 trabajadores de Kaiser Permanente del Sur de California que están en huelga desde el miércoles.

Manny Punzalan, enfermero del Hospital de la Universidad de California Los Ángeles (UCLA), es una de las personas que ayer no se presentó a su lugar de trabajo.

“La lucha de los enfermeros de Kaiser es la lucha de todos nosotros. Los enfermeros somos los abogados de los pacientes ante las administraciones. Nosotros nos damos cuenta qué sucede y las necesidades que existen y no podemos permitir que una empresa que ha ganado 5,000 millones de dólares en un año recorte beneficios y no contrate a más personal”, aseveró Punzalan.

Punzalan estaba acompañado de otros enfermeros de UCLA y del Hospital de Niños de Los Ángeles.

“Estamos en California. Estamos en Los Ángeles, aquí no se permite que las empresas hagan lo que quieran con sus empleados. Aquí no es Wisconsin”, subrayó Punzalan, enfermero por 31 años especializado en oncología.

Mary Donovan, terapeuta de salud mental del Centro Médico de Kaiser Permanente en Reseda, Valle de San Fernando, dijo en representación del Sindicato Nacional de Empleados de Servicios de Salud que la protesta a nivel estatal ha logrado su objetivo de llamar la atención hacia los principales problemas que a su parecer son recortes al sistema de pensiones y seguro de salud, y la falta de personal en ciertas áreas como psiquiatría.

“Los pacientes sufren por las decisiones que se toman. Algunos pacientes que hablan español no pueden tener las terapias de salud mental que necesitan en su idioma. Otros pacientes deben esperar entre cuatro y seis semanas para una cita y estamos hablando de personas con depresión severa. Esto no puede continuar así”, dijo Donovan.

Las protestas se realizaron en 21 centros médicos de Kaiser Permanente en diferentes partes del estado. La protesta más grande fue en el hospital que recibe los casos más complicados de todo el Sur de California, ubicado sobre el bulevar Sunset, en Los Ángeles.

En el Norte de California, desde las 7:00 a.m. miles de enfermeras hicieron una huelga de un día en hospitales de Sutter Health, Kaiser Permanente y en el Hospital Infantil de Oakland para apoyar a sus colegas que enfrentan la amenaza de profundos recortes al cuidado de salud y a la jubilación.

Las enfermeras registradas de Sutter protestaron porque pretenden restringirles su capacidad para defender a los pacientes de los recortes en el cuidado de salud, los cuales han limitado el acceso a miles en las comunidades del Norte de California.

“Las enfermeras nunca serán silenciadas por defender a nuestros pacientes y comunidades, o a nuestros miembros y sus familias”, dijo Martha Kuhl, enfermera registrada del Hospital Infantil de Oakland. Esta es la tercera vez que este hospital está en huelga este año debido a los intentos de la administración para recortarles su cobertura de salud.

Aseguran que esto haría extremadamente caro para las enfermeras llevar a sus propios hijos al hospital donde trabajan cuando requieren atención médica.

“Todos merecen cuidado médico, y si las enfermeras no pueden pagarlo, ¿quién podrá?”, cuestionó Kuhl.

En Sutter se quejaron de que se les obliga a trabajar cuando están enfermas, lo que pone a los pacientes muy delicados en riesgo de una infección.

“La arrogancia de Sutter es paralela a sus severos recortes a los servicios de los pacientes, especialmente a los que les dejan menos ganancias”, aseveró Efrén Garza, un enfermero registrado de Alta Bates Summit, quien ha visto cómo los servicios psiquiátricos han sido recortados en todo el sistema Sutter.

No es coincidencia que pretendan cerrar el Hospital San Leandro y reducir drásticamente los servicios en el Hospital St. Luke de San Francisco, los cuales sirven a personas de bajos ingresos y pacientes de la clase trabajadora, señaló.

Por su parte, la administración de Kaiser Permanente mantiene la misma postura y asegura que los pacientes se encuentran bien cuidados y bajo estricto control de calidad por parte de las enfermeras supervisoras.

Este viernes es el último día de huelga. Los trabajadores sociales, terapeutas de salud mental y consejeros familiares regresarán a sus labores hoy, mientras que las enfermeras de Kaiser regresan a sus puestos el sábado.

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