Fracasa apoyo a indígenas

Segundo día en que sindicatos de Bolivia no tienen repercusión en huelga

LA PAZ, Bolivia (EFE).— Afiliados a la Central Obrera Boliviana (COB) se manifestaron ayer en La Paz y otras ciudades, en el segundo día de una huelga que tuvo mínima repercusión, convocada por demandas salariales y en apoyo a los indígenas que marchan contra una carretera que dividirá en dos un parque nacional.

Miles de mineros, empleados municipales y sanitarios, obreros fabriles y maestros recorrieron las principales calles del centro de La Paz e intentaron llegar hasta la Plaza Murillo, para protestar ante el Palacio Presidencial y la sede del Parlamento, pero cordones policiales lo impidieron.

Los trabajadores forcejearon por momentos con los policías y les insultaron, aludiendo a la violenta represión de la marcha indígena el domingo 25 de septiembre, pero no hubo incidentes mayores.

La manifestación fue aplaudida a su paso por algunos paceños, pero otros, afines al presidente Evo Morales, tildaron a los trabajadores de “traidores”.

El máximo dirigente de la COB, el minero Pedro Montes, declaró que la huelga y las manifestaciones en La Paz y otras ciudades buscan “exigir el cumplimiento” de acuerdos sobre ajustes salariales que Morales suscribió en abril pasado para frenar protestas similares, pero no ha cumplido hasta ahora.

La huelga fue acatada en algunos hospitales, escuelas públicas y universidades estatales, pero en casi toda Bolivia hubo normalidad el jueves y viernes en el transporte y las actividades productivas, comerciales y financieras.

La COB, la mayor organización obrera de Bolivia y hasta hace poco aliada de Morales, respalda además la marcha de cientos de indígenas que rechazan la carretera financiada por Brasil que partirá en dos el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis), reserva de 1.2 millones de hectáreas en el centro del país.

El máximo dirigente de los maestros de La Paz, José Luis Álvarez, declaró que “la lucha por el Tipnis es la lucha de los trabajadores, porque no se debe entregar los recursos naturales a la voracidad de las multinacionales”.

Los indígenas iniciaron hace 53 días su marcha en la Amazonía porque temen que la vía cause daños ambientales y promueva la invasión del parque natural campesinos y productores de hoja de coca, base para producir cocaína.

El viceministro de Coordinación con los Movimientos Sociales, César Navarro, reiteró hoy la propuesta de Morales de convocar a un referendo sobre el proyecto en dos regiones por las que pasará la carretera.

Los indígenas rechazan esa opción porque las leyes señalan que solo se debe consultar a las etnias del parque, no a departamentos enteros en los que el oficialismo tiene mayoría, incluidos los productores de coca leales al mandatario.

La marcha amazónica fue recibida ayer con vítores y aplausos en Caranavi, pueblo gobernado por un alcalde afín a Morales y situado a unos 150 kilómetros al noreste de La Paz.

En su travesía, los indígenas ya sufrieron agresiones de sectores oficialistas que les bloquearon el paso, apoyados por medio millar de policías que les dispersaron brutalmente el 25 de septiembre, en una acción que el mismo mandatario calificó de “imperdonable”.

El escándalo ha costado hasta ahora el cargo a dos ministros, un viceministro, el subdirector de la Policía y otros funcionarios, unos por su presunta responsabilidad en la represión y otros por estar en desacuerdo.

Los nativos de la Amazonía prevén llegar a La Paz la próxima semana para exigir a Morales una ley que vete de forma definitiva el paso de la carretera por el Tipnis.