La política de obstrucción

Las propuestas del presidente Obama para crear empleos están siendo derrotadas en el Senado una por una. En realidad, la mayoría de legisladores de la Cámara Alta votó por ellas, como en el caso de los 60 mil millones de dólares para inversión de infraestructura, pero el respaldo no llegó a los 60 votos, quedando bloqueada la medida.

La Constitución no dice que se necesita una supermayoría para pasar leyes en el Senado, pero hay una norma que le permite a un senador prolongar un debate hasta que haya 60 senadores dispuestos a cortarlo y someter la propuesta a votación. Este tecnicismo fue creado para impedir que la mayoría arrase a la minoría y se usó cautelosamente por muchas décadas.

Ahora esta excepción se ha convertido en una norma en manos de la minoría republicana , dirigida el líder de su bancada Mitch McConnell, quien dijo públicamente que su meta principal es evitar la reelección del Presidente Obama. La estrategia es no dejarlo gobernar bloqueando la mayoría de la iniciativas demócratas por más pequeñas que sean.

Por ejemplo, a mediados de octubre 43 senadores republicanos bloquearon la creación de una Comisión Nacional sobre Justicia Criminal para poner orden en el caos de los sistemas judiciales actuales. La medida tenía respaldo bipartidista, además de contar con el inusual apoyo de organizaciones policiales y de la Unión Americana de Derechos Civiles. No obstante, una minoría bloqueó la medida.

La estrategia del obstruccionismo ha conducido a una paralización del Congreso federal y a un respaldo popular extremadamente bajo, mucho menor al que recibe Obama.

Parece que los estadounidenses lentamente están reconociendo a tiempo para las elecciones las diferencias entre el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo. Entre el mandatario que propone acciones directas para crear empleos y la minoría que obstruye.