MARCADOR: El ‘Canelo’ y un puño de mentiras…

Al cometer un error, lo mejor que una persona puede hacer es reconocerlo de inmediato.

De nada vale esconderse en los arbustos de las excusas o en los bosques de las mentiras para disfrazar malas acciones cometidas.

Al ser humano le cuesta trabajo aceptar las cosas y decir: “Perdón, me equivoqué”.

En lugar de tomar la ruta de la verdad, el hombre tiende a desviar sus responsabilidades y no mantener una actitud madura ante las circunstancias adversas que él mismo creó.

Barrer para poner la basura debajo del tapete no hace que la mugre desparezca; simple y sencillamente sigue ahí, escondida, creando mal olor, bacterias y putrefacción.

Saúl “Canelo” Álvarez siempre se había mostrado como un joven serio, de carácter templado, centrado en sus comentarios y en sus acciones.

El boxeador de 23 años no parecía ser una persona conflictiva con tendencia a inmiscuirse en situaciones polémicas o controversiales.

Una vez más nos damos cuenta que la percepción es muy diferente a la realidad.

Resulta que el “Canelo” está metido en tremendo lío por, supuestamente, haber utilizado sus puños fuera del ring.

Al peleador de Guadalajara se le acusa de romperle la mandíbula y de tirarle par de dientes a su compañero de profesión, Ulises “Archie” Solís.

Las circunstancias del supuesto ataque no se han aclarado, pero al parecer al “Canelo” no le gustó que su colega estuviera cortejando a su expareja sentimental, y de ahí se derivó la paliza.

Los hechos fueron consignados ante las autoridades correspondientes del estado de Jalisco, donde ocurrió el incidente, y ahora la calidad moral de Álvarez está en entredicho.

El “Canelo” niega las acusaciones, pero nadie, hasta el día de hoy, lo ha deslindado de los hechos que se le imputan.

Si así sucedió, el acto de golpear a alguien en un arranque de celos ya es algo para preocupar y para analizar la patología del individuo que cometió la falta.

El rechazar los hechos, el negar la realidad, es un asunto todavía más grave, ya que podríamos estar ante un lobo disfrazado de corderito.

Tal vez por ser el actual campeón del mundo, por ser el consentido de la afición, por recibir el apoyo de la televisora más importante de México, por tener al Consejo Mundial de Boxeo como escudo, Álvarez pensó que está por encima de la ley.

No, no estoy juzgando al “Canelo”, simple y sencillamente son conjeturas que me atrevo a compartir contigo, amable lector, en un ejercicio de reflexión sobre la información que hasta el momento se conoce del caso.

Yo no veo la necesidad de que “Archie” haya inventado la historia de que su agresor fue el boxeador que el pasado 17 de septiembre retuvo en el Staples Center de Los Ángeles su título mundial superwelter.

Durante los días previos a esa pelea contra Alfonso Gómez, el “Canelo” se mostró muy atento con la prensa.

Se dejaba querer por los aficionados que lo seguían por todos lados y a los que complacía regalándoles autógrafos.

Su calidad humana estaba fuera de toda duda, su calidad profesional también.

Si se comprueba su culpabilidad, puedo afirmar que de un puñetazo, de un trancazo, de un golpe, el “Canelo” acabó con su fama de niño bueno e inició su etapa de mentiroso y embustero.

Sí “Archie” es el que miente, quedará marcado como un hombre sin escrúpulos, como un charlatán que trató de ganar fama y fortuna a costillas de un peleador infinitamente superior a él.

El tiempo dirá quién de los dos deberá decir:” Perdón, me equivoqué”.