Murray no dará testimonio

El Dr. Conrad Murray, que fuera el médico personal de Michael Jackson, le dijo ayer al juez que no prestaría testimonio en su defensa, al finalizar la etapa de testimonios en el juicio por homicidio involuntario que se le sigue.

El jueves se comenzará con los alegatos finales en este juicio de seis semanas, uno de los últimos pasos antes de que los miembros del jurado comiencen a deliberar.

Murray se colocó las manos sobre la boca, en una gesto semejante a un rezo, momentos antes de que el juez, Michael Pastor del Tribunal Superior, le preguntara al cardiólogo si pensaba dar su testimonio.

El juez también le preguntó si comprendía que él era el único que podía tomar esa decisión. “¿Ya tomó una decisión?”, preguntó Pastor. Murray hizo una pausa, miró a todos sus abogados, pareció dar un suspiro y dijo, “Mi decisión es que no daré testimonio sobre este tema”.

El juez le preguntó al abogado principal, Ed Chernoff, si había hablado con Murray sobre sus derechos, y Chernoff respondió afirmativamente.

“Este tribunal deja constar que el acusado ha decidido renunciar en forma consciente, libre y explícita a su derecho a dar testimonio”, señaló el juez. “Sin lugar a dudas se respetará esa decisión”.

Murray dejó abierta la posibilidad de dar testimonio el pasado lunes, cuando le dijo al juez que no había tomado la decisión final.

Los abogados de la defensa concluyeron su caso después de llamar a 16 testigos. Durante los 22 días que lleva el juicio, dieron testimonio un total de 49 testigos.

Los fiscales sostienen que Murray dio a Jackson una dosis mortal del anestésico propofol en el dormitorio de la mansión del cantante. Los abogados de la defensa sostienen que Jackson se autosuministró la dosis letal después de que Murray abandonara la habitación.

El último testigo fue el Dr. Steven Shafer, testigo de la fiscalía y experto en propofol, que fue llamado por los fiscales como testigo de refutación para contestar algunos puntos que surgieron a raíz de otros testimonios.

Murray se declaró no culpable de homicidio involuntario por la muerte de Jackson ocurrida el 25 de junio de 2009. De ser encontrado culpable, podría enfrentarse hasta cuatro años en la cárcel y perder su licencia médica.

La decisión de Murray de no dar testimonio surgió horas después del intenso interrogatorio al Dr. Paul White, experto en anestesia que señaló que creía que Jackson se había auto inyectado la dosis mortal de propofol cuando Murray salió de la habitación.