No apagan los celulares

A pesar del costo, la ciudad solo ha eliminado uso de unos 300 teléfonos

De los 6,560 teléfonos celulares asignados a empleados del ayuntamiento de Los Ángeles sólo 300 han sido cancelados, lo cual ha desatado malestar entre los funcionarios que, por un déficit proyectado de 200 millones de dólares en el siguiente ciclo, los han considerado un lujo.

Entidades que se limitan a realizar labores administrativas, como la Oficina de Análisis Legislativo (CLA), El Pueblo, el Departamento de Personal, la Oficina Administrativa (CAO) o la Comisión de Ética aún tienen en su poder 73 celulares. A la fecha solo 20 dependencias municipales apagaron algunos de sus teléfonos móviles, lo cual ha significado un ahorro de casi 200,000 dólares anuales.

“Necesitas un celular si estás fuera, pero si trabajas en una oficina y solo tienes que salir a comer, ¿porqué debes tener un celular?”, dijo el concejal Dennis Zine, quien, en respuesta a un reporte de la Contraloría Municipal, ha pedido revisar el uso de los teléfonos.

Considerando las 20 oficinas del ayuntamiento que cancelaron 301 celulares, la Oficina Administrativa de la ciudad insiste en que se ha alcanzado la meta de reducir un 10% de estos dispositivos, fijada por el Concejo de Los Ángeles. El siguiente paso será hacer lo propio con otros 15 departamentos.

¿Y entonces por qué parecen ser tan pocas las líneas eliminadas? Simple: la auditoría deja fuera a empleados de agencias del orden y de emergencia, a quienes se les ha asignado la mayor parte de los teléfonos. Tampoco incluye los 5,200 celulares que poseen empleados de organismos independientes, como el aeropuerto (LAX), el puerto de San Pedro y el Departamento de Agua y Energía (DWP).

Lo rescatable es que el gobierno de Los Ángeles ha puesto atención en los costos de los planes telefónicos, para tratar de reducir el pago del servicio. “Creemos que el gasto por las cuentas de celulares probablemente se reducirá en los próximos meses porque se ha hecho lo posible por tener los planes más bajos”, comentó un representante del CAO.

Según Zine, el asunto de los celulares no ha concluído. Cada departamento, dice, debe justificar que en realidad sus empleados los necesitan y no limitarse a reducir una cantidad. “Debemos de continuar esa tendencia; de otra manera perderemos”, comentó el concejal.

El concejal Mitchel Englander coincide en que se debe revisar detenidamente a los trabajadores cuyo servicio se require a toda hora, pero también de aquellos que abusan, por ejemplo, de los mensajes de texto. “Eso es realmente lo que debemos hacer, no sólo tener la idea de cortar un 10%, que para mí es un número arbitrario”, expuso.

Durante la entrevista con La Opinión, el celular del concejal Zine vibró en su cintura. A media conversación telefónica el funcionario aclaró: “Es mío, yo lo pago de mi bolsillo”.