Por otro distrito latino

La lucha por crear un segundo distrito que sea competitivo para un latino en la Junta de Supervisores del condado de Los Angeles llega a un momento clave este próximo martes, cuando los cinco supervisores considerarán de nuevo las opciones que están sobre la mesa.

Por el momento, las posiciones se ven inflexibles, con tres supervisores en apoyo a una redistribución que mantiene el estatus quo y los otros dos –Gloria Molina y Mark Ridley Thomas- buscando un cambio que cree un segundo distrito donde la población latina con poder de voto tenga números suficientes para elegir a un representante.

Hay una serie de consideraciones políticas en la elección de uno u otro mapa, que pretende actualizar la representación política a la poderosa junta de supervisores, basado en las más recientes cifras del Censo.

Si los supervisores no toman en cuenta el crecimiento de la población latina en el condado y el hecho, argumentado por expertos en redistribución, de que hay suficientes votantes latinos agrupados en detreminadas zonas del condado para tener poder de voto en dos distritos, el caso podría terminar yendo a tribunales, como ocurrió en 1991. El gasto en defenderse de una demanda sería de hasta 20 millones de dólares y en el condado de Los Angeles, la masa no está para bollos.

Pero aparte de eso, hay un poderoso argumento constitucional en favor de crear un plan o mapa que permita la creación de un segundo distrito con un grupo coherente de votantes latinos. Lo que el mapa favorecido por la mayoría hasta ahora hace, es “comprimir” a votantes latinos en el distrito de Gloria Molina y los divide entre los demás, particularmente en el Valle de San Fernando.

Creemos que lo más adecuado es tratar de evitar una costosa lucha legal y elegir un mapa que cumpla con los requerimientos legales del Acta de Derechos del Voto y crea dos distritos latinos en un condado que ya es 48% de población latina y 30% de votantes registrados. Si no se hace de esta manera, se estará repitiendo un costoso e inútil error, similar al de 1991.