Revisar toque de queda

La ley de toque de queda diurno que pretende mantener a los jóvenes en las escuelas está siendo contraproducente en muchos casos y debe ser reevaluada. Los concejales de Los Angeles Tony Cárdenas y Bernard Parks han presentado una moción para reconsiderar la práctica de multar con 250 dólares a los jovencitos que se encuentran fuera de la escuela en horas de clase y buscar otras soluciones menos punitivas.

Entre 2005 y 2009, las autoridades dieron 47,000 multas y la inmensa mayoría (88%) fue a jóvenes latinos y afroamericanos.

En abril pasado, el jefe de policía de LA modificó la aplicación de las multas tras quejas de que a sus oficiales se les estaba pasando la mano, por ejemplo, esperando a jóvenes a la entrada de la escuela y deteniéndolos a minutos de empezar las clases o dentro de los propios planteles.

Aún así, queda la duda de la efectividad del toque de queda y de la necesidad de este tipo de multas para atacar el problema. Los resultados a lo largo de los años de ciudades en las que se ha impuesto este tipo de restricción no son concluyentes: hay ciudades que reportan que sí ayuda a combatir la deserción escolar, las llegadas tarde y las ausencias y hay otras que dicen lo contrario.

Asímismo, los concejales tienen razón en decir que el remedio puede ser peor que la enfermedad: la cantidad de 250 dólares es mucho dinero para cualquier persona de clase trabajadora y el cumplir con los requisitos de la multa también significa perder más clases.

Hay que buscar un término medio entre una solución punitiva –que a veces ayuda a “estimular” el comportamiento adecuado- y una colaborativa, que busque otra forma de aplicar la obligatoriedad escolar tomando en cuenta la situación de cada alumno. Por otro lado, el trabajo de la policía y su implicación en la comunidad, permite identificar a los desertores consuetudinarios y tomar otras medidas, sin necesidad de criminalizar a tantos estudiantes.