Sicilia pide unión por la paz

'El país está desgajado, desgarrado, balcanizado por el crimen. La sociedad civil debe unirse', dice poeta

MÉXICO D.F. – El poeta mexicano Javier Sicilia exhortó ayer a los líderes sociales y de víctimas en México a unirse antes de las elecciones presidenciales de 2012 para exigir a la clase política un compromiso con la paz y que no convierta esos comicios en un ejercicio de “simulación” democrática.

“El país está desgajado, desgarrado, balcanizado por el crimen. Eso hace una diferencia. Ni siquiera la simulación puede funcionar bien en un país así. Abona más al dolor y a la destrucción”, dijo hoy a Efe el también líder del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD).

Sicilia (Ciudad de México, 1956) considera que el proceso electoral en ciernes, que comienza el entrante 7 de octubre y culmina con la elección del próximo 1 de julio, es distinto “absolutamente” a los anteriores por efecto de la creciente violencia.

El poeta deplora que en ese contexto la clase política se lance “a discutir y a pelear (…) entre ellos” como si se viviera en paz, “como si el país no estuviera en una emergencia nacional”.

Advierte que México podría incluso necesitar “una agenda de unidad nacional y un candidato de unidad nacional que pueda rescatar la democracia” por encima de otras consideraciones políticas.

Además recuerda la urgencia de las demandas del MPJD, una plataforma civil constituida en abril pasado que ha exigido una cambio a la estrategia contra el crimen organizado lanzada por el presidente Felipe Calderón.

Sicilia confía aún en el mandatario pero aclara que “no es el único interlocutor” del grupo que encabeza, que busca mantener una segunda reunión con él el próximo 7 de octubre.

Para el movimiento de víctimas que encabeza, que lleva más de tres meses negociando con el Estado cómo apoyar a las víctimas y pacificar el país, hay pasos positivos como la creación de una procuraduría especial, pero queda mucho más por hacer.

El poeta desea “ver pronto” que cese “la estrategia de guerra del presidente” Calderón, y una Ley de Víctimas parecida a la que existe en Colombia que frene el actual proyecto de Ley de Seguridad Nacional, en trámite legislativo y que sea sustituido por otro basado “en la seguridad ciudadana y humana”.

“Sin eso no va a haber piso común que nos permita seguir los procesos políticos”, advierte Sicilia.

Otra exigencia del MPJD es crear una Comisión de la Verdad porque, agregó, “sin la verdad no hay conciliación” y “sin ella no vamos a construir la paz”.

El poeta recuerda que en los últimos años, quizás desde que se alzó en armas el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en 1994, han sido varios los líderes sociales y organizaciones que han levantado la voz desde “el dolor” frente sucesivos gobiernos y la clase política en general.

Entre ellos destacan el empresario Alejandro Martí y la activista Isabel Miranda de Wallace, quienes perdieron a respectivos hijos en sendos secuestros, o María Elena Morera, entre otros, que “a través del sufrimiento están poniendo y visibilizando la fractura que hay en el país”.

“Creo que si nos unimos esos líderes, tanto de la derecha como de la izquierda, a convocar un piso mínimo camino a la paz, y podemos lograr una movilización durante el proceso electoral, o en él, creo que podríamos crear una buena base para que la clase política entienda que tiene que trabajar para y con los ciudadanos, y empezar a construir un camino hacia la paz”, apuntó Sicilia.

“Si logramos eso podemos aportar mucho para que ahora, cuando vienen los cambios de gobierno, se logre un caminar conjunto de la misma clase política, que está muy dividida, muy estupidizada y abonando mucho a la ‘guerra'”, agregó.

Hijo de padre canario y nieto de un asturiano, Sicilia continúa escribiendo columnas de análisis en el semanario Proceso y en Conspiratio, una revista bimestral de pensamiento y análisis de la vida social de México.

No obstante, ha abandonado la poesía desde que su hijo Juan Francisco fue asesinado por sicarios a fines de marzo, un hecho que le dejó “un dolor muy grande”.

Cree que la muerte de su hijo no cambió su vida, la de “un hombre espiritual”, pero sí le afinó “un poco más” la mirada. “El sufrimiento, como decía (Óscar) Wilde, nos permite una aproximación más profunda al conjunto de las cosas. Es un misterio extraño”, concluye.