Tributo a la herencia

Héctor Barreto se estrena como tequilero con destilado dulce y suave que gana adeptos

Héctor Barreto terminó convirtiéndose en un tequilero “por accidente”, confiesa.

El empresario es mejor conocido por que estuvo cinco años al frente de la Oficina de Pequeños Negocios (SBA) del Gobierno Federal.

A la muerte de su padre, Barreto descubrió que parte de su patrimonio eran 1,200 hectáreas de terreno que su progenitor había adquirido en el corazón de la zona tequilera, en el estado mexicano de Jalisco. En ella mandó a sembrar agave azul, la materia prima para la elaboración del tequila, soñando con convertirse algún día en tequilero.

El padre, oriundo de Jalisco, fue uno de los empresarios hispanos más distinguidos del país, y entre sus aportes se cuenta el haber participado en la fundación de la Cámara de Comercio Hispana de Estados Unidos (USHCC).

“Mis asesores me explicaron que toma siete años para que el agave madure, así que les dije dejénlo crecer, atiéndanlo, y ya decidiremos” explica Barreto el momento en que recibió cuentas del terreno.

Años después, estando lista la primera producción de tequila, y cuando los administradores del rancho le preguntaron qué nombre planeaba ponerle, el empresario no dudo en llamarlo Tributo a mi padre.

En julio de este año el producto –tequila blanco, reposado y añejo- empezó a ser distribuido en los Estados Unidos, y según Barreto ha recibido muy buenas notas de los expertos. El lanzamiento oficial se llevó a cabo en el sexto encuentro de degustación EastLA Meets Napa, que tuvo lugar en el centro de Los Ángeles. La base de Tributo se encuentra en el Sur de California.

“Yo financié esta empresa en un 100%, porque quería que el producto se ajustara a mis estándares en cuanto al producto y tipo de compañía”, dice el ahora el orgulloso tequilero.

El rancho se encuentra en una de las zonas más privilegiadas del Valle del Tequila, en tierras altas, que se caracterizan por un suelo seco, bien aireado y un poquito más frío que el del valle propiamente. Allí se producen piñas de agave más grandes, pueden alcanzar hasta 50 libras en comparación con entre 25 y 30 en la zona más baja. Estas, que contienen una generosa cantidad de azúcar, el material con que se realiza la fermentación y posterior destilado de la bebida más representativa de México.

El resultado, señaló, fue un tequila más dulce y suave. “Le pregunté a don Julio [Julio González, el afamado fabricante de tequila] cuál es el mejor tequila: ‘El mejor es el que a uno le gusta’, respondió”, cuenta Barreto.

No deja de llamar la atención que el exnúmero uno de la SBA se lanzara a una empresa tequilera en la peor coyuntura económica que ha atravesado este país en los últimos 80 años. Para salir adelante en ese entorno (además de ser miembro de la junta directiva nacional de la Cámara de Comercio de Estados Unidos), Barreto es el presidente de Barreto Associates, una firma de consultoría internacional basada en el Sur de California. Él se atiene a las reglas fundamentales de un negocio.

Además de un buen plan de negocios y una ejecución impecable del mismo, la clave del éxito empresarial, subraya, se resume en tres “c”: capital, capacidad, contratos. No son un secreto: escribe sobre eso en su libro The Engine of America.

“Ahora es un buen tiempo para hacer negocios. Hay que recordar que hemos tenidos varias recesiones, muchas. Usualmente en épocas como esta muchos competidores van a la quiebra, así que hay menos competencia. Y uno debe apuntalar su negocio para que crezca cuando las cosas mejoren”.