Gracias, Magic Johnson

Cuando Magic Johnson, la estrella más rutilante de los Lakers, anunció en 1991 que era HIV positivo, la imagen del virus y de la enfermedad que causaba –el SIDA- era la de una sentencia de muerte. Muchos también quisieron verla en aquel momento – y aún lo intentan- como una enfermedad que sólo aquejaba a la población homosexual y por eso no se consideraba una prioridad en las políticas públicas de salud. Los extremistas decían que era un castigo por las prácticas homosexuales. Si uno era heterosexual, no tenía nada que temer, afirmaban.

La valiente declaración de Magic Johnson de que se había contagiado con el virus durante una relación sexual con una mujer fue el primer paso para aplastar los argumentos de que el HIV y el SIDA son una “enfermedad gay”.

Esta semana se cumplieron 20 años del momento en que Johnson anunció su contagio y su retiro del basquetbol y durante un evento de celebración esta semana, se mostró como la viva imagen de la salud. Hoy, es posible sobrevivir por décadas a la enfermedad con la medicación adecuada y un saludable estilo de vida. Johnson es prueba de ello.

Su contribución a cambiar la imagen de la enfermedad ha sido enorme, pero Magic también usó su nombre y su fortuna para crear la Fundación Magic Johnson, que ha dedicado millones de dólares a programas y servicios dedicados principalmente a la difusión de información sobre el HIV/SIDA, el empoderamiento comunitario y programas de becas para jóvenes. La fundación ayuda a más de 250,000 personas con diversos servicios relacionados a la salud y la educación. El HIV/SIDA aún es un problema grave: 25 millones de personas han fallecido, otros 20 millones viven con el virus y 7,000 se contagian a diario en el mundo. En Estados Unidos hay 50,000 nuevos casos cada año y la mayoría son jóvenes latinos y afroamericanos.

En esta fecha celebramos la vida de Magic Johnson y su gran contribución a nuestra sociedad. Alguna vez fue estrella de basquetbol, pero hoy es un héroe de nuestras comunidades.