Recuerdan la vida de H. Pachón

Reconocen su sencillez y compromiso con la comunidad latina

Caluroso, humano, gentil, inteligente y comprometido. La lista de adjetivos para describir al doctor Harry Pachón podría continuar ampliamente, pero sobre todo hay dos que más resaltan quienes lo conocieron a fondo y trabajaron con él codo a codo: era un hombre caballeroso y sobre todo sencillo.

Presidente del Instituto Thomas Rivera y uno de los fundadores de NALEO, Pachón murió el pasado viernes a los 66 años tras una enfermedad que padecía desde hace tiempo. Para muchos, el recuerdo que queda es el de un hombre benévolo siempre sonriente que, con sus delgados lentes y su cabello blanco, logró comprobar que algo estaba cambiando en la comunidad latina.

“Nadie como él tuvo la visión de aumentar la participación de los votantes hispanos a través de que más personas se hicieran ciudadanos. Y eso ha tenido después un impacto en las elecciones”, dijo Arturo Vargas, director ejecutivo de NALEO. “Fue una fuente de sabiduría sobre el progreso de los latinos que lo supo poner en perspectiva como investigador y como activista”.

“Era muy humilde. Aunque algo le diera coraje, siempre se expresaba como un caballero”.

Pachón deja huérfano un movimiento cuyos resultados no hubieran sido los mismos sin sus esfuerzos. “Se dedicó toda su vida a luchar y nos ayudó muchísimo a mejorar como comunidad”, comentó el activista y escritor Roberto Lovato. “Con sus estudios se pudo lograr que hubiera una buena imagen de los latinos a través de política. Solo por eso es importante que la comunidad sepa quién era este humanista, porque una cosa es contar la historia de un pueblo a través de sus marchas y otra es hacerlo apoyado en las estadísticas”.

Al día siguiente después de encabezar el Instituto Thomas Rivera designó a Rodolfo de la Garza como vicepresidente, con quien trabajó muy de cerca y firmó conjuntamente el último de sus libros.

“Fue el primero en establecer una mesa redonda con instituciones no latinas para que se mezclaran con las organizaciones hispanas. Aquello fue un tremendo éxito”, dijo De la Garza.

“A veces teníamos nuestras discusiones, porque él sí era político y yo no, pero como humano era sumamente discreto. Yo le decía ‘tenemos que decir esto’ y él me contestaba que no se lograba nada con decir eso. En una ocasión tuvimos un gran debate sobre una reunión a la que iban a Cuba líderes latinos y Harry no quiso ir porque podía haber gente de NALEO que se ofendiera. Yo le dije que sí había que ir, pero ahora me doy cuenta que él tuvo razón”.

“El siempre veía el bosque, no se enfocaba en el árbol. Por eso es que era un líder, porque nunca hizo nada por orgullo personal”, agregó De la Garza, quien más allá de su trabajo profesional recuerda que “estábamos siempre de chistes y era un hombre atento y respetuoso”.

Con Harry Pachón, el Instituto Tomas Rivera logró ser una olla donde se cocinaban ideas latinas en las que “un alto nivel de datos y análisis se convirtieron en la pieza central del trabajo de nuestra política” como comunidad, comentó Mónica Lozano, presidenta de impreMedia.

“No es ninguna exageración decir que jugó un papel decisivo en muchos logros para la comunidad latina a lo largo de muchos años de duro trabajo”, dijo Roberto Suro, presidente ahora del Instituto Thomas Rivera. “Fue el conductor de una generación a la otra y el primero en apoyar una representación política cuando apenas había latinos en Los Ángeles”.

“Su legado de extraordinarias contribuciones a la política de los latinos en un periodo crucial de desarrollo de la comunidad hispana en Américana va a ser recordado por siempre”, reseñó Jack Knott, decano de la escuela de política de USC, donde Pachón fue profesor.

“Era un politólogo de esos raros porque era académico pero tenía un dedo en el pulso de la vida real política, no solo de las observaciones académicas”, dijo el doctor David Hayes-Bautista, catedrático de UCLA. “Fue como Moisés, que pudo ver la tierra prometida, pero no pudo entrar en ella. Eso le pasó con los latinos. Vio un gran cambio en la minoría que es capaz de poner y deshacer a un presidente”.

Aún pese a las contribuciones y los avances logrados, la mejor forma de rendir tributo a su legado es seguir construyendo sobre las bases que estableció, indicó Arturo Vargas.

“Bajo su dirección hubo muchos estudiantes que aprendieron cosas muy buenas. Esperamos que las próximas generaciones se preparen para seguir continuando el trabajo que él empezó”.