Triunfo de la moderación
Si las elecciones de hace un año fueron una reacción ante los fracasos demócratas y a ciertas políticas del presidente Obama, con el trasfondo del entonces vibrante “Tea Party”, entonces las de este pasado martes representan el movimiento contrario del péndulo, más hacia el lado de los “indignados” que representan la disconformidad con el estatus quo y, en parte también, un rechazo al extremismo político y las medidas radicales que no solucionan los problemas esenciales del país.
Miremos por ejemplo a Arizona, donde el presidente del Senado estatal, Russell Pearce, el “padre” de la SB1070 y otras leyes antiinmigrantes, fue destituido en una elección especial que esencialmente movilizó en su contra a un grupo amplio de la comunidad local: republicanos, demócratas, independientes, mormones, comerciantes, muchos trabajaron contra Pearce.
El mensaje en el triunfo de un republicano moderado para ese distrito también significa que el enfoque exclusivo y radical en el tema de inmigración, la tenencia de armas y el aborto los temas favoritos de Pearce- y olvidando otros temas cruciales como la economía no puede ir demasiado lejos en un momento en el que la mayoría de los estadounidenses está más preocupado de obtener o no perder su trabajo, o su casa.
En el resto del país hubo resultados mixtos, con algunos triunfos republicanos y otros demócratas, pero el rechazo a una medida extremista antiaborto en Mississippi que hubiera ilegalizado incluso a abortos en caso de incesto o violación de la madre- y el rechazo a una medida antisindicatos en Ohio, demostraron que los ciudadanos buscan soluciones reales y no distracciones irrelevantes.
Estos resultados nos recuerdan que este es un país diverso ideológicamente, pero que tiene un gran centro político que a menudo es ignorado por los extremos que dominan la vida política.