Honor y ayuda

En el Día de los Veteranos suele haber graves ceremonias y honores a los veteranos de las Fuerzas Armadas y de las guerras en las que este país ha participado y participa. Es de rigor recordar y honrar a los soldados caídos y a los que sobreviven, a los que han vuelto saludables o han dejado parte de sí en el campo de batalla, física y emocionalmente hablando. También a sus familias, que viven día a día con las consecuencias de las secuelas que deja la guerra, la más terrible de las actividades humanas. Más de 1 millón de nuestros hermanos latinos sirven actualmente en las Fuerzas Armadas.

Los recién retornados veteranos de la llamada generación “Guerra del Golfo II”, los que han servido en conflictos enfrentan particulares dificultades que van desde encontrar un trabajo a su regreso, debido al alto nivel de desempleo que existe en el país, pero también otros obstáculos como el bajo nivel educativo de muchos de ellos. Las extensas guerras de Irak y Afganistán requirieron un alto nivel de reclutamiento y muchos de los soldados entraron al servicio al apenas terminar la secundaria.

Muchos veteranos también regresan a casa con problemas físicos y mentales, sufren de altas probabilidades de quedar en la indigencia y les cuesta reintegrarse.

La Casa Blanca anunció medidas para asistir a veteranos a encontrar empleos, incluyendo créditos impositivos para negocios que los contraten, un banco de trabajos y acuerdos con empresas privadas para dedicar un número específico de trabajos para veteranos. En California, donde viven 2 millones de veteranos, el gobierno también ha creado un concilio especial que coordina las agencias que dan servicios a los veteranos, para que estos puedan acceder más fácilmente a los programas y ayudas que están disponibles. El mayor honor que podemos hacer a nuestros veteranos, es ayudarlos a integrarse y a llevar una vida digna a su regreso.