Fallo del caso Jackson

Si Michael Jackson hubiese estado presente como testigo en el proceso jurídico que inculpó y halló culpable al Dr. Conrad Murray por su muerte, es muy probable que se hubiese dirigido a los miembros del jurado y les hubiera comentado, sin dubitación, que fue él y no su doctor el culpable de su muerte.

Jackson fue un verdadero fenómeno del entretenimiento. No solamente yo, sino la mayoría del mundo, quiso tener la dicha de conocerlo, estrechar su mano, hablarle, sacarse una foto a su lado y pedirle una demostración del “Moonwalk”.

Fue un individuo multifacético. De niño fue un muchacho carismático con mucho talento. A medida que fue creciendo, su personalidad fue caracterizándose con la perfección. Adoraba el universo en su forma natural. Era también un amante de la humanidad, particularmente de los derechos de los débiles.

Su cariño por los niños le causó problemas serios. Algunos cargos por supuestas violaciones, acoso sexual y abuso premeditado contra menores, tuvo que resolverlo fuera de las cortes. El hacerlo concitó muchas críticas e hizo pensar que, tal vez, tuvo alguna culpa. Asimismo, Jackson tenía un corazón sensible. Algunas veces era tan bondadoso como la Madre Teresa de Calcuta. Era el centro del universo que dominaba. Si algo fallaba en su entorno, el culpable era él y no sus partes dependientes.

Sin embargo, el proceso jurídico que involucró al Dr. Murray no fue una cuestión personal. La opinión personal de Jackson hubiera importado poco o nada en el juicio criminal. Fueron los hechos, la complicidad del doctor en su muerte y la falta de ética profesional, los que llevaron al jurado a coincidir la culpabilidad de Murray.

Después de todo el caso jurídico, suscrito como “La población del estado de California vs. Conrad Murray”, dice explícitamente que fueron las leyes del estado quienes pusieron en la corte a uno de sus miembros por cometer actos criminales y conductas ilícitas que violaron la seguridad e integridad de otra persona.

Murray fue un violador de las éticas de su profesión. Como médico personal, su oficio era velar la salud de su paciente. Si hubo presión, debería haber terminado su relación profesional con Jackson. Tiene o tuvo un título profesional que le hubiese servido encontrar un trabajo honrado en cualquier hospital del país.Casos de falta de ética profesional en el área de la medicina abundan. Muchos doctores de hoy ya no curan enfermedades o se preocupan en mantener la salud de los pacientes, sino que se preocupan más en acaparar riquezas materiales.

En muchos casos, se olvidan de la ética y hacen a un lado sus responsabilidades con comunidad y se dedican a algunas áreas, como la estética, la cual muy poco o nada le sirve al enfermo. Por el contrario, incrementa sus males. Leyes contra los abusos de conducta es necesario para mantener el buen servicio de los médicos.

Jackson hubiese estado con nosotros si su doctor hubiese seguido una ética profesional apropiada.