Alertan sobre taxis ‘piratas’ en la frontera
Empresas hacen campaña contra transportistas que operan ilegalmente
Por 25 dólares “Charly” ofrece transporte directo del centro de Los Ángeles a la garita de San Ysidro en su camioneta tipo van. “Nos acompañarían otras cuatro personas. Traiga una maleta chica”, indica este chofer “pirata” que ofrece sus servicios afuera de la terminal de autobuses Greyhound.
Sin ofrecer garantía de que su vehículo es seguro y negándose incluso a mostrar su licencia de conducir, este hombre de gorra negra promete un viaje sin contratiempos, pero sin cruzar la línea fronteriza. “Te dejaría del lado americano, porque si voy hasta México me toma mucho tiempo regresar”, explica.
Una fila de camionetas estacionadas sobre la calle Séptima, frente a la central camionera, da cuenta de que muchas personas todavía prefieren trasladarse hacia la frontera de este modo, aunque sea ilegal, en lugar de abordar los autobuses de Greyhound.
Esta empresa, fundada en 1914 y con más de 3,100 destinos, ofrece a sus usuarios unidades en buenas condiciones, seguro de vida, choferes capacitados y, por si fuera poco, tarifas más bajas que los conductores “pirata”. De Los Ángeles a San Ysidro, por ejemplo, el boleto sólo cuesta 20 dólares, con derecho a llevar equipaje de mano y una maleta de hasta 50 libras.
Lo que está quitándole pasajeros a los buses es quizás el tiempo de traslado. En ese mismo trayecto éstos realizan cuatro paradas (en Norwalk, Anaheim, Santa Ana y San Diego), lo cual prolonga la llegada hasta por tres horas y media. “Yo lo llevo en hora y media”, afirma “Charly”, quien no quiso ser identificado por su nombre completo.
Para las empresas de transporte del Sur de California se trata de una competencia desleal que amenaza la integridad de quienes utilizan este servicio irregular, que en inglés se conoce como “Wildcatters”. El Concilio de Transporte Fronterizo ha lanzado una campaña para tratar de erradicar esta actividad, que prolifera sobre todo en las garitas de Otay Mesa y San Ysidro. Allá incluso ofrecen traslados a domicilio.
Las autoridades alertan al público que los transportistas legales venden sus boletos en taquillas y que portan los logotipos y números de licencia de sus empresas en ambos lados de los vehículos. Quienes no cumplen con estos requisitos pueden recibir multas desde 350 dólares o ser condenados a prisión.
En Los Ángeles esta práctica se ha realizado desde hace muchos años a la vista de las autoridades. “¿A dónde vas? ¿Vas a la frontera”, preguntan a quienes caminan sobre la calle Séptima. Ofrecen el servicio en las esquinas, banquetas y abordo de sus automóviles.
El reportero se acercó a uno de estos choferes para solicitar una entrevista, pero enfureció de inmediato al escuchar el motivo de la historia. “¡Vete de aquí!”, gritó encolerizado. “¡Si vas para allá te van a partir la madre!”, advirtió señalando a otros taxistas ilegales.