LA PROTECCIÓN DE TU HOGAR

Revisa estas útiles recomendaciones sobre los seguros de vivienda

Para la mayoría de las personas, su casa es su mayor inversión, pero un estudio del Instituto de Información de Seguros señala que al menos 59% de las viviendas de hoy día están aseguradas ¡hasta solamente un 22% por debajo de su valor! Eso es increíble, y yo quisiera que tú no formaras parte de esa estadística…

Si deseas estar seguro de que ése no es tu caso y que tu casa está debidamente asegurada, te recomiendo que le hagas las siguientes tres preguntas a tu agente de seguros:

¿Poseo suficiente cobertura de seguro para reconstruir mi casa?: Es esencial que cuentes con una póliza que te proporcione los fondos suficientes para hacerle frente al costo de reconstruir tu vivienda bajo las actuales condiciones y costos de construcción.

¿Tengo suficiente cobertura para reemplazar todas mis pertenencias?: La mejor manera de determinar si esa cobertura es suficiente en tu caso particular es hacer un inventario de tus pertenencias, en el que detalles cada cosa que te pertenece y su valor estimado para reemplazarlo en caso de destrucción o robo.

¿Tengo suficiente protección para todos mis activos?: Las pólizas de seguros de vivienda también te protegen de responsabilidad civil y esta cobertura ofrece protección en el caso de que seas demandado por daños causados a terceros en su propiedad o por daños causados por sus mascotas o por otros miembros de la familia a la propiedad o persona de otros.

Otro problema es que la mayoría de los propietarios de viviendas ni siquiera se toman el tiempo de leer su póliza de seguros. Hay al menos cuatro momentos concretos que pueden motivarte a revisar tu contrato de seguros:

Cuando llegue la fecha de renovación – No te limites a enviar el cheque de pago. Tómate el tiempo de revisar tu cobertura actual y llama a tu agente con cualquier pregunta o preocupación que tengas respecto a tu protección de seguro. Averiguar si ha habido cambios en la cobertura, si hay ahora un deducible separado por riesgos específico, si debes incrementar el deducible para obtener algún ahorro, si existen descuentos adicionales o si debes obtener alguna cobertura separada -como seguro de inundación o contra terremotos- o una póliza “paraguas”.

Cuando hagas compras grandes, mejoras o adiciones a la vivienda.

Cuando recibas regalos, especialmente regalos caros.

Cuando necesites una mayor cobertura o un anexo.

Cuando implementes mejoras de seguridad en el hogar.

Cuando se produzcan cambios en la familia (matrimonio, divorcio, mudanza, nacimiento).

Cuando inicies un pequeño negocio desde tu casa.

Cuando alguna pertenencia importante baje de valor (tu abrigo de piel ya tiene cinco años y no cuesta los $5,000 que pagaste por él).