Feligreses felices con pacto

Iglesia Metodista Unida de El Pueblo llega a acuerdo que la mantendrá en su templo unos 30 años más

Los padres de Teodoro Ramírez, oriundos de México, acudieron por muchos años a los servicios religiosos de la Iglesia Metodista Unida de El Pueblo, a un lado de la Calle Olvera. Sus hermanas se casaron aquí, y él mismo, afirma, se crió a la sombra del templo.

Ayer Ramírez celebraba con los otros miembros de la congregación, un acuerdo histórico con la Alcaldía que hará posible recrear los mejores momentos de su iglesia.

“Gracias a Dios que nos guió y nos puso todo en las manos para que podamos mantener su casa”, dijo ayer haciendo una pausa en los oficios del domingo, a los que todavía asiste con su padre.

Aunque el inmueble fue construido en 1926 por la iglesia metodista -durante muchos años los oficios religiosos se llevaron a cabo en un bungalow– el gobierno estatal tomó control de todo el área en 1956, declarándola un bien de interés histórico. Posteriormente cedió el Parque Histórico El Pueblo al Ayuntamiento, pasando a ser patrimonio de la ciudad.

El viernes, el Concejo Municipal aprobó un plan de arrendamiento que le devolverá a los metodistas angelinos la capacidad de reanudar plenamente hasta por un total de 30 años sus actividades religiosas en el templo que estos construyeron.

Anteriormente, la congregación estaba limitada a celebrar oficios únicamente los domingos por la mañana.

El histórico acuerdo fija una renta mensual de 663 dólares (válidos por 80 horas de oficios religiosos y servicios comunitarios), contempla la creación de un museo -que correrá a cargo de la iglesia-, e incrementa el plazo de arrendamiento de cinco a 15 años, prorrogables por otros 15. Además, resuelve el punto contencioso sobre la separación entre Estado e Iglesia.

“Durante un siglo, la Iglesia Metodista Unida ha sido una parte importante de la plaza [Olvera] y de la rica historia cultural de nuestra ciudad, y mi intención era que eso continuara” dijo el concejal José Huízar, que representa el distrito uno, en el que está enclavado El Pueblo, y cuya mediación fue no sólo clave para que se concretizara el acuerdo, sino para que la iglesia pudiera funcionar: en mayo, Huízar presentó una moción que condujo a que el Ayuntamiento le devolviera las llaves del templo a los metodistas.

La recuperación del derecho a mantener su iglesia activa le tomó a estos buenos años de gestiones y peleas con el gobierno. Finalmente, un equipo de pastores, laicos y abogados condujo exitosamente -por 14 meses- las negociaciones que culminaron con el actual acuerdo.

“Nuestra meta es atraer a los mexicanos y a gente de otros países. Estamos buscando una iglesia participativa. Colaboramos con la iglesia [católica] de la Placita, estamos en las posadas, donde damos pan y champurrado, y estamos cooperando con el padre Estrada y la calle Olvera”, dijo Betty Vanegas Huebner, integrante de la junta directiva de la iglesia, cuya vinculación con el templo se remonta hasta muy atrás. Sus padres se casaron aquí y su padre ejerció como pastor de la misma en los años 60.

Afirmó que el acuerdo suscrito con el Ayuntamiento tiene el pleno respaldo de la Iglesia Metodista.

Esta perdió el uso del templo en 2006, al expirar un acuerdo que el municipio y la iglesia habían mantenido por 50 años, y que le permitía hacer sus oficios y programas mediante un pago simbólico de un dólar al año, que el gobierno de la ciudad quiso elevar a 10 mil dólares mensuales al finalizar ese contrato de arrendamiento.