Secretario de Guerra

El nuevo secretario de gobernación enfrentará una situación inédita y difícil. Por más valiente que sea, al sentarse en su escritorio en Bucareli, seguramente sentirá en el aire los recuerdos y anhelos de sus dos antecesores que murieron trágicamente en los últimos tres años. ¿Cuánto nerviosismo sentirá en el estómago cada vez que se suba a un avión o un helicóptero para cumplir con algún compromiso político? También hay que considerar que por ser el responsable de coordinar la seguridad nacional del país, seguramente será uno de los funcionarios más amenazados.

Sí, el nuevo Secretario de Gobernación deber�� de ser valiente, ya que en este momento el gobierno mexicano enfrenta las organizaciones más violentas y peligrosas del planeta. Calderón y su equipo esperaba que el país aplaudiera esta decisión, pero al contrario, su estrategia ha merecido fuertes criticas en México y del exterior. Y el nuevo Secretario de Gobernación recibirá, desde el primer día, el golpeteo, cuestionamientos, y todo tipo de acusaciones. Quién sabe, tal vez también tenga que enfrentar una “Comisión de la Verdad” o un requerimiento de la Corte Internacional Penal en los siguientes años por las decisiones que tome en los siguientes 12 meses. Por eso será importante que el nuevo secretario tenga buenos abogados alrededor para asumir su defensa en un futuro próximo.

Si no fuera poco, la supervivencia burocrática dependerá de su capacidad de operar en un ambiente altamente hostil no solo en términos de seguridad sino también políticos. De hecho, no hay peor momento para asumir como el principal operador político y de seguridad del presidente ya que se ha reducido enormemente la capacidad de negociación que tiene Calderón en este momento.

Me encanta el término que se usó en EEUU para describir la realidad que viven los gobernantes en la última etapa de su administración: “Lame Duck”-Pato Renco. Lo que hace este término es invocar la imagen de un pato cojeando, sin capacidad de volar bien, nadar bien o caminar bien. Esto es lo que le sucede a todos los gobernantes hacia el final de su mandato, tienen poca gracia y es poco lo que pueden hacer.

El “Lame Duck” Presidente significa un Secretario de Gobernación debilitado. En una situación de normalidad un nuevo Secretario de Gobernación debería ser un buen negociador. Pero en la situación política actual, el país requiere de un Secretario que sea un extraordinario negociador, con una gran capacidad de interlocución. Para esto, el Secretario forzosamente requiere tener gran credibilidad. Pero también en este aspecto el nuevo inquilino de Bucareli se las verá negras. En los últimos años el Presidente seleccionó su gabinete y de asesores cercanos en base de tres principios: El requisito fundamental es ser leal y amigo, en segundo lugar es ser Panista. Si el candidato tenía experiencia, y capacidad era un plus. Esta forma de selección de su equipo por parte de su equipo le quitará credibilidad al siguiente Secretario, por más talentoso o experimentado.

¿Qué tanta capacidad tendrá para negociar con el PRI y los partidos de la izquierda, el nuevo Secretario, ahora que ya definieron quien será su candidato para la presidencia y van muy encaminados sus campañas políticas donde el año que entra, el PAN podría convertirse en la tercera fuerza en el país?

Finalmente, el nuevo Secretario deberá asumir que el 2012 podría ser uno de los años mas convulsionados que ha tenido México en décadas. Algunos dirían que desde la Revolución mexicana. Y es que entre una contienda electoral donde el crimen organizado buscará influenciar los resultados de las elecciones mediante amenazas o compra de votos, una economía que está a la merced de alguna crisis que pudiese suceder en algún país lejano. El nuevo Secretario deberá de tener la capacidad de manejarse en situación de crisis.

Uno de los gurús en el tema de liderazgo, Ronald A. Heifetz, asegura que un líder debe de “tener la capacidad de tolerar incertidumbre, frustración y dolor” ante una crisis. Agrega Heifetz que el líder necesita comunicar confianza de que puede enfrentar la crisis. Pero también el gobernante o líder político necesita dar una imagen de confianza y control al dirigirse a los medios, de lo contrario, una declaración mal dada podía poner en pánico a la población. Tal vez lo más difícil para todo líder es demostrar compasión, pero al mismo tiempo fortaleza. El enfrentar una crisis de seguridad nacional es una de la prueba más difícil para todo gobernante, pero es una prueba que no puede fallar, por el costo que implica para la población y la nación.O sea, el Secretario de Gobernación deberá saber comportase como un Secretario de Guerra.