Dan gracias en Skid Row

Cientos de familias celebran el día de 'Thanksgiving' en la misión Fred Jordan del centro de LA

A pesar de la necesidad de Henry, un indigente que tiene como hogar las calles de Skid Row y que solo posee un edredón color rosa para protegerse del frío, ayer solo decía “¡regálame una sonrisa!” a la gente que pasaba por su lado. Luego de conseguir esa sonrisa les deseaba un “¡feliz Día de Acción de Gracias!”, mientras a unos pasos de su lecho de descanso, se formaba una enorme fila de gente.

La aglomeración de personas se debía a la necesidad de estas por recibir una comida gratis, que la misión Fred Jordan ofrecía a por lo menos 2,500 personas necesitadas en el Día Acción de Gracias.

A la fiesta de Thanksgiving, que se realizó en la intersección de la calle Quinta y San Pedro en el centro de Los Ángeles, acudieron no solo algunos de los 51,000 indigentes que se estima viven en las calles de esta ciudad, sino también cientos de familias de bajos recursos, muchas de ellas latinas.

“Hemos estado atendiendo cada vez más a muchas familias latinas. El número de personas que necesitan de techo, comida o ropa se ha incrementado últimamente por la situación tan inhumana por la que pasan miles de inmigrantes latinos”, manifestó Walter Contreras, vocero de Fred Jordan Missions, que ha trabajado en la misión atendiendo a los más necesitados por más de 40 años.

Contreras se refería al hecho de la deportación de cientos de padres de familia que han tenido que dejar a su hijos con familiares o en hogares de crianza sin ningún sustento económico. “Los familiares se han tenido que ver en la necesidad de acudir a nuestra misión por comida y ropa gratis, porque ellos no tienen los medios para mantener a esos niños”, señaló.

Por esta y otras razones, las familias latinas llenaban el 80% de las mesas, que aunque sin adornos y vajilla, atrajeron a personas como Martha Hernández. A pesar de que ella y su familia dejaron de vivir en la calle hace dos años, aún regresa por la comida que regala esta misión.

“Para mi esta gente son mi familia. Siento que así como Dios nos ayudo a nosotros a salir de los momentos difíciles, así ayudará a toda esta gente a salir adelante”, compartió Hernández.

Aquí, en uno de varios eventos caritativos que se llevaron a cabo alrededor de la ciudad con el mismo propósito, se sirvió el tradicional pavo y postres en varios turnos. Lo que mantenía a cientos de personas en fila esperando su turno. Pero que les permitió recibir ropa y tarjetas de regalo por parte de otras organizaciones caritativas.

El encargado de servir a los primeros comensales fue el alcalde de Los Ángeles, Antonio Villaraigosa, quien recibió de una anciana en silla de ruedas un beso y una caricia en su rostro en muestra de agradecimiento.

Durante el primer turno en que se sirvió comida se contó con la ayuda de más de 1,000 voluntarios como Yolie Vázquez. A ella y sus dos hijas les atrae la simple idea de “servir al prójimo una vez al año. Venimos cada año aquí a ayudar a limpiar las mesas o lo que sea, ya que no puedo ayudar con dinero”, dijo esta voluntaria que manejo muy temprano desde Santa Clarita al sector de Skid Row, en el centro de Los Ángeles, donde ocurrió este evento.